8 de noviembre de 2014

Frío

El frío había vuelto.

Nada tenía que ver la nieve en el alfeizar de la ventana y las ráfagas de viento helado que amenazaban con echar los viejos árboles al suelo.
El frío que envolvía a Julia era totalmente distinto.
Era una extraña sensación que comenzaba en el centro de su estómago y se iba extendiendo lentamente a través de su cuerpo.
Poco a poco se congelaron sus pies y cada uno de sus dedos, se congelaron sus muslos, su espalda y su pecho. También sus brazos, sus finas manos y su largo cabello.
Lo último en helarse fue su cerebro.


Cuando terminó el invierno, Julia, como cualquier estatua de hielo, se terminó derritiendo.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! ^^
    Primero que nada quería decirte que acabo de conocer tu blog de casualidad a través de otro blog, pero... ¡bendita casualidad! Me encanta, de verdad: el diseño, el título...
    Pero lo realmente increíble es cómo escribes, la fascinante manera que tienes de expresarte a través de las palabras. Además yo me llamo Julia como la protagonista, jeje. Un placer haberte descubierto, en serio.

    ¡Un abrazo, que seas muuy feliz! ❥

    Te dejo aquí el enlace a mi blog por si quieres echarle un vistazo, pero no sientas ninguna obligación (de hecho, con haber pasado por aquí yo ya estoy encantada de la vida).
    http://misspoessia.blogspot.com.es/

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  2. Últimamente pienso mucho en el frío, me siento un poco como Julia.
    Me encantó el texto. Muchísimo.
    Un besazo <3

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