7 de mayo de 2014

Miedos

Los primeros rayos de sol parecen hacerse hueco en el horizonte cuando Luke se da cuenta de que no ha pegado ojo en toda la noche.
Coge una cerveza fría y sale a la terraza con la esperanza de que el nuevo día traiga las respuestas que no ha podido encontrar a lo largo de demasiadas horas despierto.

¿Por qué seguía allí? ¿Qué le ataba a aquella casa medio derruida en medio de ninguna parte?
No era la primera vez que pensaba en marcharse, ciertamente era un pensamiento muy habitual en él. Hablaba de escapar prácticamente a diario, pero siempre había algo, cualquier cosa, que le impedían hacerlo.
Primero fue su madre, y más tarde la señora Louise que le había cuidado desde niño.
Más tarde fueron las improductivas clases de piano y los talleres que siempre dejaba a medias.
Lo último era ya la propia casa...
¿Qué sucedía? ¿Por qué no hacía más que ponerse trabas y levantarse murallas?

Luke se acabó la cerveza mirando al sol, siendo consciente de que a pesar de lo mucho que hablara de irse, no lo haría jamás.
Del mismo modo que nunca invitó a Jenny a los bailes de verano y que jamás fue a una sola fiesta en el bar de la esquina.

Entrando de nuevo en casa suspiró y pensó:

Ciertamente...
¿Cuánto perdemos por miedo a perder?

4 comentarios:

  1. holi me toco en lo mas profundo porque ando con esos miedos ! bueno me encaro te sigo hesito te espero por el mío

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  2. Por miedo a perder podemos terminar perdiendo hasta nuestra propia vida, nuestra propia felicidad y paz.

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  3. ¡Mucho! Perdemos demasiado por tener miedo a perder. Por estar anclados en un pasado que no nos lleva a ninguna parte.

    *abrazos*

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  4. Ay que pena! Luke tiene que ser valiente! Que le retendrá en esa casa? me ha encantado!!!! un beso

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