16 de febrero de 2014

Pequeñas cosas

Son… pequeñas cosas.

Pequeñas cosas que a veces son GIGANTES.  
Como un cielo estrellado una noche de verano o un amanecer en la playa mientras el agua te empapa los pies y entierras las manos en la arena. Como un concierto de tu grupo favorito seguido a pie de escenario dejándote la voz y la pasión.

Pequeñas cosas tan, tan pequeñas que son invisibles.
El olor a croissants un domingo por la mañana, el sonido intangible de la risa de un niño pequeño al que hacen cosquillas, la vibración en el estómago que produce el ritmo de bajo de una canción a un volumen que muchos tacharían de demasiado alto, la sensación eléctrica de una caricia en la espalda o de unos labios cerca del oído.

Pequeñas cosas que dejan de ser cosas para ser mucho más.
Una caja de cartón en manos de dos niños inquietos. Un folio en blanco ante un aspirante a escritor. Un libro. Una guitarra. Un pincel. Un pentagrama. Un bol de nata vacío. Una cama desecha.

Pequeñas cosas que se convirtieron en pequeñas cosas sin darse cuenta.
La palabra idiota. Una canción tonta de la fiesta del pueblo. Una retahíla que le repites a tu hermano cuando estás lejos. La pasión por cantar. El hecho de escribir. El subir a un escenario. Un beso en los labios y un darse la mano al pasear.

Son… pequeñas cosas.
Quizá no tan pequeñas y quizá no solo cosas.




Pero… ¿qué son si no?

1 comentario:

  1. Pequeñas cosas que no son tan solo eso, no son tan pequeñas, e incluso a veces, no lo son todo. Precioso texto ♥

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