1 de enero de 2014

Volver

Nora abrió el baúl cubierto de polvo desde hacía demasiado tiempo.
Casi se le saltan las lágrimas al coger la estilográfica gris y los papeles ya amarillentos de la máquina de escribir que la llamaba a voces desde el ático.
Sonrió mientras corría escaleras arriba y una vez que se sentó en el demacrado escritorio, suspiró y comenzó a escribir.
Era hora de volver.

Había estado perdida demasiado tiempo.

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