19 de enero de 2014

Recuerdos

No recuerdo muy bien qué día era.
Tampoco la hora.

Pero sí recuerdo la lluvia.
Recuerdo casi cada gota queriendo atravesar el cristal de mi ventana, un universo acuoso que bajo la tenue luz de la lámpara parecía adoptar mil cambios en un micro-segundo.

También recuerdo el sutil aroma de un perfume que aún hoy consigue erizarme el vello de la nunca y me obliga a morderme los labios.
Una mezcla de menta, limón y calor que me persigue en sueños.

Recuerdo un suspiro lento de  mis agotados pulmones atravesando mi garganta con sabor a ron y regalices rojos.
Una mezcla tan explosiva como explosivo es mi corazón.


Y recuerdo cerrar los ojos, tirarme en la cama y susurrarle a la almohada tu nombre deseando que fueras tú.

3 comentarios:

  1. En pocas palabras has descrito un sentimiento muy profundo.
    Bellísimo.
    La lluvia, el perfume y la almohada, gran combinación.

    *abrazos*

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  2. Se siente espectacular recordar de esa manera las sensaciones, las cosas que no son cosas. Y extrañar a una persona tanto, y no tenerla, es fatal :(
    Besos ♥

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