15 de enero de 2014

¡BANG!

Nadie te dice nunca, ni en las películas ni en las novelas, lo que quema el cañón de un revolver cuando acabas de disparar.
Tampoco te cuentan que te pitan los oídos por el ensordecedor estruendo y que por un momento te viene a la cabeza que el recién fallecido podría despertar con semejante ruido.

Suspiro con un amago de sonrisa.

Contemplo la escena asegurándome que todo está como debe estar, ni un rasguño en mis guantes que haya podido dar lugar a huella alguna, nada de pintalabios en una copa o unas pisadas justo bajo la ventana.
Llevo demasiado tiempo dedicándome a esto como para cometer semejantes errores de telenovela barata.

Me reúno con la noche guardando mi humeante revolver huyendo lejos de allí, tengo los billetes de avión sacados desde hace mucho tiempo.


Para cuando encuentren a mi pobre víctima, yo ya estaré muy lejos de aquí.

3 comentarios:

  1. Muy parecido a lo que supongo pensaría alguien es esa situación. Me gusta por eso. Besos ♥

    ResponderEliminar
  2. Que bonita forma de expresar el rincón sádico de las mentes. Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Es una bonita forma de expresarte. Me ha gustado mucho como te expresas, es difícil encontrar un blog tan original como el tuyo.
    Te dejo el mío, ya que he subido nueva entrada http://alachicadelcafe.blogspot.com
    Un besazo, -A.

    ResponderEliminar