18 de julio de 2013

Tratando de volver a ser yo

Se que probablemente me merezca el premio a la peor bloggera de los últimos años, pero prometo que todo tiene una explicación.

Desde hace un tiempo no he sido tan "yo" como me gustaría y me gusta ser.

He dejado de escribir, de cantar, de componer... y si me descuido casi dejo de respirar.

Pero acabo de recibir un enorme -gigante!- toque de atención, y tengo serias intenciones de volver a ser esa yo que trasnochaba escribiendo, que encontraba inspiración hasta en las cosas más insignificantes del día a día....

Estaré perdida de estos maravillosos lugares hasta que termine mi amago de novela Sombras, que está en la recta final, y entonces volveré en serio, volveré a ser la Anaid que me gusta ser y de la que siempre he estado tan orgullosa.


pd: Para que no me odiéis demasiado, os dejo un trocito de Sombras ;)

El sol despuntaba a lo lejos tiñendo de rojo la hermosa inmensidad del mar.
Me senté en la arena mientras el agua mojaba mis pies.
¿Qué me había pasado? ¿Qué me estaba ocurriendo?
¿Podía decirle a Marco que abandonaba todo por cuanto él había luchado? ¿Era capaz de coger a mi hermana y simplemente desaparecer? ¿Podía volver a besar y a amar a Jake después de lo que acababa de hacer? ¿Podía quedarme allí con Derek para siempre como si el mundo no existiera?

No era justo. Yo no había pedido nada de aquello.
Pero tampoco me seducía en absoluto volver a mi monótona vida en Barcelona, a la que sin Jass y con Irina a mi lado, nada me ataba. No podía ni quería volver a la normalidad después de todo lo que había vivido, todo lo que había sentido y me había hecho sentir viva por primera vez en mi vida.
Quería ser feliz con Jake, despertarme cada día a su lado y amarle con cada fibra de mi ser. Entregarle mi corazón por entero y envejecer a su lado.
Pero eso me obligaba a perder a Derek. A sus labios de fuego y sus palabras tan intensas como todo en él. No podía perder sus ojos de tormenta infinita que perdían el hielo solo para mí.
Pero tampoco podía tenerlo todo.
Tenía que ser realista y elegir, porque no era solo mi vida la que estaba en juego. Todo el mundo lo estaba, y era un precio demasiado alto.
Una batalla se estaba librando.

Una guerra tan antigua como el universo que necesitaba un final.