12 de noviembre de 2012

V - Fin del espectáculo

    _Lía..._ susurro tratando de deshacer el nudo de mi garganta.
    _Yo tratando de llamar la atención y tú siempre superándome_ sonríe. Con esa sonrisa que hace años me robó el corazón_. La lencería fina supera las camisetas cortadas.
Corro hacia ella.
Lloro.
Río.
Me tiro a sus brazos y las dos caemos rodando entre los atónitos invitados a mi falsa fiesta de compromiso.
Me acaricia el oído con los labios.
Me susurra las dos palabras más caras de la historia.
"Te amo".
Busco a tientas sus labios, y los encuentro llamándome a gritos.
Respondo a la llamada.
Devoro esos labios que solo me pertenecen a mí y que encajan perfectamente sobre los míos.
    _ ¿Rose?
Es la voz de Alex.
Alex.
Mi prometido Alex.
Trato de recuperar la compostura aunque es imposible con ella allí.

Alex está alterado.
Muy alterado.
Le acabo de dejar en el mayor de los ridículos. Creo que Regina me invitará a unas cuantas copas por ello.
    _Serás puta... _dice entre dientes con unos ojos que arden y parecen querer matarme.
    _Creo que será mejor que me marche_ respondo con mi voz más suave_. No quiero causar más problemas.
    _Desaparece, zorra_ dice Alex con ademán de levantarme la mano_. No eres más que una sucia puta. No quiero volver a verte.
    _Yo tampoco_ respondo_. No acostumbro a mostrarme amigable con la gente que me insulta.
    _ ¿Y qué debería hacer? ¿Colmarte de regalos por mentirme y jugar conmigo?
    _Me dedico a eso.
    _ ¿A qué exactamente?
    _A romper corazones.

Me doy la vuelta para que Alex no me vea llorar.
No me gusta que me llamen puta.
No delante de Lía.
Y mucho menos delante de mi hermana.

    _Gracias por todo_ susurro ya en la puerta y aferrada con fuerza a la mano de Lía.
    _Gracias por nada_ responde Alex a voces.

Salimos de la casa.
Yo en lencería, mi hermana con harapos y Lía con su particular estilo.
Las tres nos abrazamos.
Ahora que tengo a mi lado todo lo que me importa nada puede salir mal.
Nada.