9 de agosto de 2012

III - Tragedia

    _Joe me va a matar, Kora.
    _Eso es discutible_ dice mi hermana metiéndose en la bañera aún llena_. Una persona muerta no puede matar a nadie.
Me quedo sin habla.
Congelada.
Casi mortalmente pálida.
    _ ¿Qué quieres decir? No es posible...Joe... tiene que...
    _Que venir a dejarte mal, lo se, como siempre_ vuelve a llorar_. Estábamos preparándonos, esta vez yo iba a venir con él, en plan padre e hija buscando a mamá desesperadamente. Pero...
    _ ¿Pero qué?
Las lágrimas apenas la dejan hablar.
Sólo tiene doce años, pero sus ojos, su intensa mirada la hacen parecer dolorosamente más mayor.
    _Alguien entró en la casa. En cuanto oí la puerta me escondí en el armario, como tú me has dicho siempre. Dos hombre entraron en el cuarto. Ni si quiera dijeron nada, Em... Empujaron a Joe contra el suelo, uno de ellos sacó una katana, y le cortó la cabeza.
La seriedad con la que habla me da auténtico pánico.
    _Desmantelaron tu cuarto, pero no se llevaron nada, y se marcharon_ dos lágrimas rodaron de nuevo_. ¿Cómo voy a sacarte de aquí?
    _Con el numerito de hija de madre soltera, pobre, desaliñada, yo me avergonzaré le devolveré todo, me quitaré el caro vestido en público y como le daremos pena, nos dejará todo. Es buen plan, al menos aceptable.
    _Pero yo sola... no puedo... yo...
    _Kora, buscaremos la manera de salir de esta y de seguir adelante. Te lo prometo.

Mi hermana sale de la bañera, se despeina y se rasga la ropa.
Me besa en la frente, como hacía mi padre.
Se acerca a la ventana y antes de salir se gira una vez más hacia mí.

    _Emily, el hombre que mató a Joe tenía el pelo rojo. Era él, lo se_ me mira_. Era el hombre de pelo de fuego que mató a papá y a mamá.