12 de junio de 2012

II - Preparativos


Mañana me caso.
Al menos, eso es lo que mi queridísimo prometido, Alex, cree.
Pobrecito, sus ilusiones se harán añicos en cuestión de horas.


Sonrío mientras pienso en la historia que inventará Joe esta vez.
¿Una fugada de la cárcel? ¿De un psiquiátrico? ¿Vendrá con su uniforme de policía y me acusará de ladrona de lujo? ¿O de contrabando?
¿Fingirá ser mi marido trayendo niños y todo a la casa?

 Cierro los ojos y me sumerjo en la enorme bañera blanca rebosante de espuma que me espera impaciente.
El baño – mi baño, solo mío, ¡increíble!- es más grande que el apartamento en el que vivo cuando no estoy trabajando, tallado en mármol blanco con adornos de oro puro, con suaves toallas de colores pastel y un permanente aroma a lavanda.
Creo que no tardaré en dormirme.

Unos golpes en la puerta me hacen despertar. ¿Quién llama? ¿Y por qué?
    _Señorita Rose, tiene visita_ susurra la voz de Luise, la sirvienta, desde el otro lado.
    _ ¿De verdad crees que voy a recibirla en la bañera, Lu?
    _Yo no quería molestarla, señorita, de verdad que no. Pero la muchacha ha insistido, dice que es urgente, que tiene que verla ya mismo.
¿Muchacha? ¿Una muchacha?
No.
Eso es malo.
Ella no puede estar aquí. No debe. Bajo ninguna circunstancia.
    _ ¿Qué muchacha, Lu?
    _Una jovencita de ojos verde esmeralda y cabellos oscuros. Señorita, dice que es su hermana.
Definitivamente es muy, muy malo
    _Hazla pasar.

Salgo de la bañera y me envuelvo en una toalla de color crema justo cuando se abre la puerta.
Unos ojos verdes me piden ayuda a gritos.
Una ayuda que jamás podría negar.

Abro los brazos para esconder en ellos a mi hermana mientras se echa a llorar.
Esto trastocará mis planes.
Quizá demasiado.