22 de enero de 2012

Agridulce Diosa


Oh tú, si tú.
Hada, duende o ninfa que vagas por el mundo incansable, inagotable, imparable.
Tú, como un ciclón, arrasando con todo a tu paso.
Tú, maldita diosa de mis noches, reina etérea de mis pensamientos.
Tú…
Te odio, te odio tanto como te amo, como te necesito.
Porque no existo sin ti.
Sin tu esencia mágica, endiablada bruja del Averno, que osas jugar conmigo y con otros tantos semejantes a mí.
Tú, que en ocasiones me permites rozarte con los dedos, acariciarte, hacerte mía…
Con la misma facilidad que te tengo abrazada alrededor de mí, te escabulles con esa risa que tan pronto me enamora como me mata.
Disfruto con tu presencia tanto como tú disfrutas cuando me abandonas.
Tú vieja Bruja, adorada Hada.

Tú, danzante ser indefinible, único e irrepetible.


Dime, Inspiración,
¿por qué?



Haciéndome un huequecito en Amateur Hotel...No tan extraños es con el que comencé y ahora trato de hacerme notar rememorando la Ausencia de su piel

11 de enero de 2012

En sus ojos

Ella tenía unos ojos marcados por el daño que hace la Soledad.
Desteñidos por el Miedo que durante años había tratado de acabar con ella.
Unos ojos cansados de Llorar una y mil noches a escondidas bajo las sábanas.
Pero esos ojos... ah, en esos ojos había más
Mucho más. 
Muchísimo más.
En esos ojos había Fuerza, tanta como en las manos del más bravo guerrero. Había Valor y Fortaleza como la de los antiguos Caballeros del Medievo.

Y había Esperanza
Mucha mucha Esperanza.                                                                                                                                                                             A pinceladas verdes que daban Alegría a esos ojos que debieran estar cansados de mirar y sufrir.

Había Felicidad, Amor, Locura, Imaginación, Euforia. 
En sus ojos se escondía su enorme, gigante, personalidad.
 Anaid green eyes