5 de agosto de 2011

Noche sin Luna

Abre la nevera y saca la ultima cerveza. 
La quinta de esa noche.

Descalza y vestida tan solo con una vieja camiseta gris con letras ilegibles sale a la terraza.
El suelo está helado pero no parece importarle, es más, el gélido contacto con la losa la hace despertar del estado de seminconsciencia en el que se haya envuelta.
Le da un largo trago a la cerveza y se apoya en la balaustrada.
Su moño mal hecho se deshace y su maraña de rizos cae sobre sus ojos fijos en el firmamento.

La noche está vacía.
Sin Luna.
Totalmente desnuda.
Parece que ha perdido su alma, igual que ella.

Las incandescentes estrellas que normalmente hacen que se relaje, esta noche le parecen puntos insignificantes a demasiados kilómetros de distancia.
Esta noche no le encuentra sentido poético a nada.
Mira a su alrededor y solo ve un mundo fotocopiado que amenaza con comérsela. Un universo demasiado grande en el que hay que luchar con demasiada frecuencia.

Un segundo trago y la botella se escurre entre sus dedos hasta romperse contra el suelo.
Le da igual.
A estas alturas ya nada le importa.



Al amparo de las fieles estrellas, se deja caer al suelo empapado en alcohol, se encoge sobre si misma y llora.
Llora en silencio y sola, para que nadie se de cuenta de que no es tan fuerte como todo el mundo cree, que las cosas le afectan como a la que más, que aunque sonría día tras día, las cosas no son nada sencillas para ella.

Llora porque nadie sabe lo que pasa por su mente y menos por su corazón.
Nadie sabe lo dificil que es tragarse una personalidad y estar obligada a ser quien no eres en una casa se supone que propia para que no te hagan daño.
Nadie imagina lo complicado que es no llorar cuando todas las noches sueñas con alguien que sabes que nunca tendrás.
Nadie puede entender que a veces la solución aparentemente más sencilla no lo es tanto.
Nadie sabe cuanto duele contar un secreto doloroso y que le resten importancia.
Nadie sabe lo que ella lleva dentro, lo que ella sufre, lo que ella llora y lo que ella se guarda para que todos, su familia, sus amigos, su mundo, esté bien.


Tal y como dice su madre, es tonta.
Debería pensar en eso de empezar a quererse a ella misma en vez de pensar tanto en los demás, quizá sea hora de ser egoísta y buscar su (cree que merecida) felicidad...


Dicen que lo bueno se hace esperar... pero de esperar te cansas



9 comentarios:

  1. Salgo con ella a la terraza :)
    Qué relato más bello, aunque también, triste, un abrazo grandísimooooo :)

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  2. Yo sé lo que es contar un secreto así y que no le den importancia :(
    Gracias por votarme Y dejar un comentario, no se porque la gente ha desaparecio

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  3. A veces esperar no es la mejor opción, la vida es efímera, lo único que tenemos que nuestra fortaleza aunque a veces duela. Excelente entrada. :)

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  4. Esperar es sólo una alternativa. Nosotros siempre elegimos la mejor opción.
    Un bso querida Anaid.
    Me encantó esta entrada.

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  5. (No sé si el otro comentario se mandó, así que lo resumo en este otro por si acaso)
    La luna solo se oculta una vez cada veintinueve días, y al siguiente ya comienza a crecer de nuevo, así que hala, a imitarla, y además, las madres siempre dan buenos consejos (tantos años de experiencia... dan mucho de sí), y aunque a veces se equivoquen, la intención siempre habrá sido la mejor.
    Un beso enormísimo :D

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  6. Holap! te dejo un premio en mi blog, ya sabes las normas, haz con el lo que te venga en gana!!

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  7. Ostras, no sé que decir, tan solo que me encanta!
    Hay que esperar, pero tambien escojer es bueno


    besos.

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  8. Buah. Increíble. Me encanta
    Nadie imagina lo complicado que es no llorar cuando todas las noches sueñas con alguien que sabes que nunca tendrás.
    ME ENCANTA.

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  9. Estoy con Laura, del comentario anterior, nadie imagina...

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