26 de julio de 2011

Corro

Hoy solo he tenido la necesidad de correr.
De escapar de este mundo y de esta existencia que a veces son demasiado para mi.

Por lo general me considero una chica fuerte, una Femme Fatale a la que nada le afecta que aparentemente es dura, letal y fría como el hielo.
Pero hasta el más duro de los metales tiene punto de fusión y yo no voy a ser menos.

Hoy es uno de esos días asquerosos en los que lo ves todo tiznado de color ceniza y no quiere salir el sol, de esos en los que cada paso es un desastre y solo quieres esconderte debajo de las sabanas.

Hoy es un día de esos en los que las lágrimas se escapan de los ojos porque si, de los que piensas en la Realidad en la que te toca vivir y lloras para descargar lo que a ojos ajenos llevas extraordinariamente bien.


Siempre me he cuidado sola, y no tengo la mínima intención de dejar de hacerlo.
A FUERTE y VALIENTE  no hay quien me gane.
Ni ahora ni nunca.

Así que como dice mi madre, mañana será otro día...












->La Princesa Peach necesita un abrazo de Super Mario. Pronto. <-

20 de julio de 2011

Un dos tres, un dos tres, un dos tres

Hace tiempo que la música ha comenzado a sonar.
Un dos tres, un dos tres.
Ya son varias parejas las que, a ritmo de vals vienés, dan vueltas a la pista en el mismo sentido y dirección.
Todas iguales, todas a la vez, sin el más mínimo error, como si llevaran entrenando para ese baile toda su vida.
Un dos tres, un dos tres.
Estoy sentada en la escalinata de la pista de baile, esperando.
Me he puesto hasta zapatos de tacón en alto y me he pintado los labios color carmín para llamar más la atención.
TU atención.
Un dos tres, un dos tres.
Te acercas a mí y me abrazas como siempre, como a la niña pequeña que sigo siendo a tus ojos, como esa amiga incondicional.
Amiga y absolutamente nada más.
Un dos tres, un dos tres.
¿De verdad no lo ves?
Llevo ya demasiado tiempo esperando que me saques a bailar, esperando a que me tiendas la mano y me pidas que comparta algo así contigo.
Pero por más que espero, no lo haces.

Y yo ya estoy cansada de llorar esperándote

14 de julio de 2011

Aïna

Aïna es una chica extraña.
Y desde el instituto no han hecho otra cosa que recordárselo. Todos y cada uno de los días de su vida.
Es extraña por tener los ojos de dos colores -verde malaquita y azul cristal-, por teñirse el pelo de blanco y negro y pintarse los labios de morado o añil.
Aïna es extraña porque habla cantando y sueña en clave de fa. Porque regala suspiros versados y envía besos por correo a larga distancia a completos desconocidos.

Aïna no es una chica normal.
Tampoco ha querido serlo nunca, ni quiere empezar ahora.
Ella es feliz en la azotea de su casa bailando bajo la lluvia dejando que su pelo se empape y su vestido de lino negro se pegue a su piel.
Empapada y una vez que la lluvia se ha ido y la ha dejado sola, sonríe a la luna y le aúlla mientras coge su guitarra y comienza a dedicarle estrofas sin sentido ni rima.
Cuando todo el vecindario se ha despertado por su música, ella les hace una reverencia y baja de nuevo a casa.
Entra en la habitación blanca y coloca los botes de pintura abiertos frente a sí.
Se desnuda y se embadurna a si misma y al cuarto de todos los colores habidos y por haber.

Cuando la habitación deja de ser blanca, se abre la puerta y Neithan la mira atónito disfrutando de su desnudez cubierta de pintura, y la mirada juguetona de sus ojos bicolor.
El muchacho sonríe demostrando lo mucho que le gustan las excentricidades de la chica.
Se quita la camisa y deja que ella le cubra también con pintura.
Y allí entre brochas y pinceles, papeles rotos y paredes que gotean, se abrazan, se besan, se muerden y se hacen el amor como si el fin del mundo les cayera encima.



Aïna es una chica extraña.
Y es por eso por lo que Neithan está loca y perdidamente enamorado de ella.

10 de julio de 2011

Ni contigo ni sin ti

_ ¿Y bien? ¿Alguna conclusión? ¿Algo que decirme?

_Sí, algo tengo.

_Soy todo oídos.

_En este tiempo yo... yo me he dado cuenta de que puedo vivir sin ti. Perfectamente. Pero...

_ ¿Pero?

_Pero que pueda, no significa que quiera hacerlo