6 de junio de 2011

Èvole

Los ojos de Èvole pueden calificarse de cualquier manera exceptuando el adjetivo "humanos". Es imposible que esa forma de mirar pertenezca a este planeta y a esta especie, es imposible que eso sea natural.

Y es que los ojos de Èvole tienen un poder que supera mi entendimiento, actúan conmigo y con todo el mundo como un perfecto imán, no existe nada tan adictivo ni atractivo como ese extraño e hipnótico mirar. Ese azul cristalizado semejante al hielo glacial te congela las ideas, los pensamientos y si ella quiere puede hacer que hasta olvides respirar.

Yo conozco bien los ojos de Èvole, mejor que nadie, porque he caído bajo su influjo y poder, y sigo teniendo pleno uso de mi conciencia, o al menos eso creo.
Los ojos azules de Èvole me envolvieron en un manto frío pero placentero, me enredaron en un hechizo de suave adicción del que nadie en su sano juicio querría liberarse. Èvole me desnudaba con la mirada, me robaba pensamientos y recuerdos, se mordía el labio cuando algo de mí le gustaba y torcía la comisura izquierda cuando algo no era de su agrado.

Con todos los demás, que no han sido poco, eso era todo. Llegaba un momento en el que Èvole lo había visto todo, y se cansaba.
Y como toda niña que se cansa de un juguete nuevo, lo tira o lo rompe.
Cuando eso pasa, cuando Èvole se aburre, sus ojos congelados se inyectan en sangre y sus labios de un perfecto rojo rubí sonríen de una forma hermosa y macabra que muestra a un ser despiadado y cruel. Y entonces, con una sola mirada y un gesto de sus labios carmesí, el pobre individuo que ha tratado de conquistar su helado corazón pierde la razón y se vuelve completamente loco.
Pero extrañamente, no se por qué, nada de eso ha pasado conmigo, se ve que Èvole no se ha cansado de mí... aún.

Èvole no quiere hipnotizarnos y volvernos locos a todos, no.
Creo que Èvole quiere encontrar a alguien que sea capaz de sostenerle la mirada sin perder la conciencia plena de su ser, quiere a alguien tan fuerte que sea capaz de enfrentarse a ella y leerla como ella hace con todos los demás.
Y creo que ese al que busca soy yo, porque si no ya estaría loco, muerto o catatónico como todos los que han pasado por su influjo antes que yo.

Y lo peor de todo es que, aunque me aterra la idea, deseo más que otra cosa en el mundo que su Elegido sea Yo. Aunque ello me lleve a la muerte o a la locura.
Aunque pensándolo bien... creo que la locura ha llegado ya, ¿cómo si no querría seguir embelesado por una mente tan peligrosa y letal como la suya?

4 comentarios:

  1. Muy bueno :) La gente que es muy segura o agresiva suele querer alguien de su igual no alguien que les tema!

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  2. En el fondo, lo que nadie desea es la soledad, e incluso aquellos que no aparentan ni un ápice de humanidad, buscan desesperadamente a alguien suficientemente valiente, o loco, que se arriesgue a permanecer a su lado.

    :D

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  3. Si es que somos de un raro...
    Un besote! Bajo un cielo azul con nubes o.o

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  4. Precioso texto... como tu blog =) Voy a seguir cotilleando, pero antes de despedirme quería invitarte a mi baúl, por si quieres compartir algún sueño con todos los amigos de Coquette. Te espero!
    Hasta pronto ^^

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