15 de junio de 2011

La gran actriz

Nora se mira  en el espejo con todo el maquillaje que tiene por casa desparramado sobre el lavabo.
Está prácticamente sin estrenar porque normalmente odia maquillarse, pero hoy necesita sentirse guapa.

Se echa el rimel una y otra aguantando las lágrimas que le quieren emborronar los ojos y lo único que logra es que su extraño color verde se vuelva más intenso y brillante.
Se apodera del pintalabios.
Color carmín a juego con sus ojos anegados en lágrimas que no puede dejar salir
Se pinta los labios despacio, muy lentamente.

Nora se suelta el pelo y observa a su yo del espejo.
Aquella chica es una completa desconocida.
Lleva un ceñido vestido negro y unos tacones antinaturales, unos rizos perfectos que enmarcan un rostro perfectamente maquillado.

Viendo a aquella chica, por un momento ha olvidado el motivo que la llevó a acicalarse tanto.
Sólo necesitaba... sentirse guapa. Sentirse atractiva. E incluso deseada.
Una vez más el corazón de Nora parecía hecho añicos y necesitaba reconstruir su muralla.


Como siempre,aquella noche sonreiría a todos (sobre todo a él), tendría palabras de aliento y ánimo para quien las necesitara. Reiría y bailaría toda la noche con la mejor y más brillante sonrisa.
Nadie tenía que darse cuenta de que estaba triste, y mal, y dolida.
Nadie tenía que enterarse de lo mucho que estaba sufriendo por él, de lo mucho que le dolía la situación en la que sin querer se había involucrado.
Nadie, NADIE, y mucho menos él, debía darse cuenta de lo mucho que le dolía aquello, de que había estado llorando varias noches seguidas, de que sentía cosas que era mejor mantener bajo llave en su palpitante corazón.

Como Cenicienta, la  Nora segura, atractiva y dispuesta a todo, era mera apariencia... y si no era a las doce, en algún momento el hechizo re rompería y alguien vería la verdad que había tras su aparente perfección.

7 comentarios:

  1. En algún momento de nuestras vidas hemos tenido que ser actrices de nuestra propia historia...

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  2. Todos hemos actuado alguna vez, sea para protegernos o para evitar dañar a otros...

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  3. la vida es una soberbia actuación siempre....

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  4. Es bueno actuar. La gente se aprovecha de las debilidades de los demás y por eso no se puede dejar salir a la luz. Los seres humanos son como hienas que van a por la gacela herida y la acribillan a dentelladas. Ánimo para Nora, la próxima vez la queremos fría, calculadora y manipuladora; con premeditación y alevosía. :D

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  5. A veces fingimos para que los demás no se den cuenta de como estamos realmente y no nos molesten mucho. En ocasiones va bien, así solo sufre uno mismo. Pero tarde o temprano... es lo que tú dices, el hechizo se romperá y la gente se dará cuenta. ¿Para que fingir constantemente? Mejor dejar que los que nos rodean vean como estamos y así, nos puedan (o intenten almenos) ayudar. Saludos!

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  6. Nos gusta tanto fingir y negar lo evidente..

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