8 de junio de 2011

Claudine

Claudine tiene el rimel corrido y el pintalabios se ha quedad marcado en el vaso de vodka-limón. Su melena rubia perfecta al principio de la noche cae ahora sobre la barra del bar haciendo de barrera contra el mundo.
No puede dejar que NADIE la vea así, no a ella. Derrumbada. Caída.
Sola.


¿Qué había pasado? ¿Cómo era posible?
La noche había empezado bien, como cada sábado. Se había puesto tan hermosa como sabía que podía ponerse, tan provocativa como era capaz.
Las chicas la miraban con envidia.
Los chicos con deseo.
Y ella disfrutaba alimentándose de todas y cada una de aquellas miradas.

Recuerda haber entrado en la discoteca mientras sonaba su canción, y como cada sábado sonriendo desde la puerta buscó al pobre chico que sucumbiría a sus encantos esa noche.
No tardó en verlo.
Estaba apoyado contra la pared del fondo, muy serio. Mechones de engominado pelo negro cayendo ante unos insondables ojos azules que parecían estar muy lejos de allí.
Claudine se acercó a él sintiendo como todas las miradas se posaban en ella y disfrutando de la sensación.
Él no se sorprendió cuando la tuvo en frente, debía ser el único que no se había visto afectado por el desorbitado escote de la camiseta blanca ni por la minifalda de cuero que dejaba ver unas piernas interminables que seguramente terminaban en unos zapatos de tacón.
Ella sonrió acercando sus labios a su oído. "Me llamo Claudine, y esta noche serás mío".

Contrariamente a lo esperado, el joven se apartó de ella y se marchó a la barra.
¿Cómo? ¿Por qué? ¿La ignoraba? ¿A ella?
Por unos instantes se sintió inquieta y no perdió detalle de como aquel individuo que no se había interesado por ella mantenía una conversación en susurros con la pelirroja camarera.
Le molestó.
Le molestó mucho pero ninguno de sus amigos lo notó.  La discoteca estaba llena de chicos guapos que darían lo que fuera por tenerla a ella, y si aquel idiota pasaba, él se lo perdía.
Claudine pronto localizó a su nueva víctima.
También moreno, de ojos color miel y aspecto de deportista. Dijo que se llamaba Michael, o Míkel, o Miguel... O algo parecido. Tampoco importaba mucho, la verdad. Y él si que no se resistió a los encantos de Claudine.

Tras unos cuantos cubatas y unos cuantos chupitos, Claudine le arrastró al insalubre baño de los chicos. Allí acarició y se dejó acariciar. Besó, mordió y arañó. Perdió las medias rotas y noto las manos temblorosas de su ligue acariciando su entrepierna desgastada. Ingenuo, ¿creería que era el primero?
El tiempo pasó demasiado rápido para ella, había acabado antes de lo que esperaba. Se colocó la falda y besó al chaval en los labios una última vez. Lo miró a través del espejo cuando ya salía.
"Ha sido divertido, encanto. Quizá nos volvamos a ver"

La noche hubiera seguido como cualquier otra si aquellos malditos ojos azules no la hubieran estado esperando desde la otra punta del local cuando salió del baño. La forma de mirar de aquel chico hizo que por primera vez se sintiera sucia tras haber hecho lo que acababa de hacer. Aquel desconocido la miraba con asco, y esa mirada la hizo sentirse como una auténtica zorra.
Tras largo tiempo sosteniendo la mirada, él se dio la vuelta una vez más hacia la barra. De la sala de los empleados salió la chica pelirroja con una coleta mal hecha y una desgastada camiseta de los Maiden. Ella le miró azorada y él le devolvió una sonrisa pícara antes de abrazarla y besarla dulcemente en los labios.

En el momento en que la extraña pareja salió del local fue cuando Claudine empezó a llorar, se le corrió el rimel y se sentó a la barra pidiendo otro vodka-limón.
¿Y sus amigos? Habían desaparecido ¿Y el chico al que se acababa de tirar? Ni lo había visto salir del baño. Dejó caer la melena sobre la barra y se sintió una auténtica desgraciada.


Y ahí está, sentada en la barra.
Bebiendo.
Ahogando en alcohol sus recuerdos.
Tratando de averiguar en qué momento cambió los versos de Keats por el pintalabios rojo y las canciones de los Beatles por los zapatos de tacón... Intentando descubrir cuando se convirtió en una puta como tantas otras y perdió cualquier vestigio de personalidad...

13 comentarios:

  1. la fotografía está hecha desde la sala :) desde la cocina, en algunos momentos, a determinada hora, al atardecer, se refleja en uno de los tejados de enfrente el sol, y rebota sobre el ventanal de la cocina, que tiene un dibujo, y la luz se vuelca sobre la sombra de la pared, hay días en los que tengo un bambú en la ventana, y también se proyecta su sombra sobre la pared, queda muy bonito, sobre los azulejos, pero dura solo unos momentos, y depende de la fuerza del sol, quise hacer la fotografía el otro día, pero el sol, y la sombra, en segundos, se evaporó :) ...otro día! :)
    qué triste la historia de Claudine!
    un besoooo

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  2. Son estrellas que acaban por consumirse a sí mismas.

    1L!

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  3. Esa es una de las posibles consecuencias de perder la fe en uno mismo y en su forma de ser para rendirse a la superficialidad y el orgullo.
    Pero Claudine al menos ha tenido suerte al darse cuenta de que estaba tirando su vida por la borda. Hay muchos que no se dan cuenta jamás.

    Besos enormísimooos ^^

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  4. Genial! Hay muchas chicas así por desgracia y lo malo es que luego los tíos que se tiran se sienten mal y a ellas les da igual :( Me encanta como lo has descrito!

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  5. pufff...vaya, es triste la verdad. dejarse llevar a veces cuesta la propia dignidad. :(

    besos bella

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  6. Claudine ha perdido todo lo que la hacia diferente por sentirse aceptada por el resto..
    ahora seguro que daría lo que fuera por ser esa camarera pelirroja que quizás no sea tan guapa y atractiva como ella pero que por lo menos tiene personalidad...

    increíble la entrada!!

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  7. Tan triste como real. Madre mía, estaba leyendo y me he olvidado de que estaba en mi casa frente al ordenador, parecía que yo estaba llí viendo como Claudine hacía lo mismo que cada sábado. Es genial, de verdad. Espero que este personaje (inspirado en chicas de verdad), se concience de lo que hace y sepa recapacitar. Nunca es tarde ¿no? Un beso enorme!

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  8. Excelente descripción, es la experiencia de muchas ante sus decepciones.

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  9. ¡Que manera de resaltar las palabras! Y el nombre de la chica, Claudine, me gusta muchísimo.
    Oye, que gracias por pasarte de vez en cuando por el blog, de verdad que me alegra que te lleguen mis textos, o más bien las tonterias que escribo xD

    No actualizo ese blog muy a menudo, así que no suelo prestar atención a si hay comentarios nuevos... pero en serio que agradezco mucho tus comentarios (:
    Puede que no me pase muy a menudo por aquí, pero estaré atenta a tus entradas.

    PD. ¿Has cambiado el diseño, verdad? Más formal, no está mal. ¡Un gran beso!

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  10. Ayudar está siempre bien, aunque a veces, parezca que las mejores intenciones se queden en eso y no den su fruto, otras veces, es estupendo sentirse útil de alguna forma :)
    Un beso!

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  11. Que bien escribes niñaaaaaaaa!
    Ha sido como ver desde una ventana cómo se movía, sentía, y pensaba. Pobre, pero ya no se le olvidará más, que a parte de cómo se vista, no se puede salir de casa sin el alma puesta.
    Gracias princesa, por estar siempre, por venir, opinar, volar conmigo, soñar, y hasta ser mala y romper platos y lo que haga falta! ;D
    Me gusta tenerte ahí, siento no estar tanto como querría ultimamente, pero que sepas que sí estoy.
    Se te quiere, un abrazo enorme y que te vayan muuuuy bien los exámenes! Muuuak

    Mágica (no me deja publicar comentario brrrrr)

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  12. Me he enamorado de esta historia.

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