22 de septiembre de 2009

Se llamaba Hyrca...

La noche cubría Aigam por completo y todos los Elegidos dormían en brazos de las personas a las que más querían. Todos excepto Hyrca y Naedra.
El chico reposaba boca arriba, inmóvil, con su pecho aún al descubierto y las manos tras la cabeza que trabajaba incansable, mientras que ella estaba encogida sobre si misma observándole a él, a su respiración acompasada y a su aspecto felino. ¿Qué tenía aquel chico que parecía hipnotizarla?
De repente, la luna menguante atravesó la ventana abierta iluminando de lleno la esbelta figura del sadi, y fue entonces cuando Naedra le miró con detenimiento. Su boca, de labios gruesos y aparentemente fríos, estaba completamente cerrada y su nariz era una curva elegante que respetaba orgullosamente la simetría, su rostro congelado rozaba la crueldad sin perder la desmesurada hermosura, los cabellos finos y negros como la noche caían ante sus ojos, esos ojos que habían presenciado tanto dolor y tanto sufrimiento, esos ojos que un tiempo fueron verdes pero de los cuales se había apoderado una fina capa de hielo que convertía su mirada en una elegante y gélida arma.
Su cuerpo, al igual que su rostro estaba perfectamente proporcionado, su pecho era fuerte y ancho, al igual que sus brazos aparentemente relajados que terminaban en unas manos finas y ligeras que eran demasiado hábiles con la espada y por último sus piernas, largas y esbeltas, ocultas por un fino pantalón negro que no dejaba ver nada a su través.

Siendo incapaz de dormir, Naedra se sentó en la cama con la mirada fija en los ojos del sadi.
_Hyrca… ¿puedo hacerte una pregunta?
_Allá tú.
_Pero tienes que responderme la verdad.
_ ¿Por muy dolorosa que sea?
_Sí, podré soportarlo.
La joven tomó aire y desvió la mirada hacia las cicatrices que cubrían el torso curtido del chico.
_Cómo… ¿Cómo te las hiciste?
_Batallas, guerras… llevo con una espada en la mano desde que tengo memoria, y el empuñar un arma como esa tiene como consecuencia el enfrentarte a alguien que también la utiliza.
>No siempre me ha sido fácil llevar a cabo mi trabajo, y de esas ocasiones me ha quedado un recuerdo imborrable.
_Entiendo_ respondió solamente.

Sin saber por qué, Naedra alzó la mano con decisión y la depositó con suavidad y ligereza sobre el abdomen del chico y empezó a acariciar las pequeñas marcas que lo cubrían. Su cuerpo estaba frío, prácticamente helado, pero eso no le importó, pues siguió subiendo poco a poco, recorriendo con suavidad cada una de las cicatrices y aportándoles su calor durante varios segundos.
Pronto, sin darse cuenta, llegó al cuello donde estaba la última huella de espada. Una fina y oscura línea que ascendía desde el hombro izquierdo hasta detrás de la oreja. Cuando el cálido dedo de la chica alcanzó el lóbulo de su oído, Hyrca agarró con fuerza su muñeca.
_ ¿Te he molestado?_ preguntó ella sosteniendo su mirada.
_No, para nada… es sólo que…
_ ¿Qué?
_Que no deberías portarte así conmigo, deberías temerme, odiarme, incluso tendrías que intentar matarme. Pero vas y…
_ ¿Y?
_Prefiero guardarme eso para mí_ sonrió soltando a la chica_. Y ahora deberías dormir un poco.
_Sí, creo que debería.
Apenas lo había dicho, cuando sus párpados cayeron agotados al igual que su mano, que sin saber por qué, resbaló suavemente hasta rozar de nuevo el pecho del chico.

6 comentarios:

  1. Interesante *-*
    Me he quedado prendada de unas cuantas frases perfectamente construidas.
    Estoy a la espera de más *-*

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  2. mmm interesante interesante, estoy deseando ver como sigue =)

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  3. Me ha parecido que el duro guerrero se enternece. Estoy seguro que Hyrca acabará dejando la espada a un lado, eso sí cerca, pero dedicará más tiempo a Naedra.
    Bonito relato

    Un beso

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  4. Diga lo que diga, para mí que este guerrerillo es más dulce que un trozo de pan bañando en leche xD
    Me gusta mucho como narras la historia, resulta interesante y dan ganas de seguir leyendo, de descubrir cómo continua.
    Y ahora que lo pienso, Hyrca me recuerda vagamente a Vladimir xD
    Un beso
    Carlos

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  5. Si realmente fuesen primos, sería genial, desde luego los dos son presentados igual de bellos y mortales. Me encanta como presentas tu historia, quiero saber cómo continúa, y pronto, si es posible.
    Un beso enorme, querida Princesa, y volved pronto a estos mundos con más palabras que almacenar.
    Carlos

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  6. Jajaja ¿A que sí? Da una pereza tremenda reescribir la misma historia dos veces, necesito un rato para recargarme xD
    Y gracias por tu comentario, supongo que sí que soy un poco empalagoso y me salen textos amorosos la mar de dulces xD
    Otros mil besos para vos, Princesa mía
    Carlos

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