30 de septiembre de 2009

IV

_Explícame otra vez por qué le has dejado marchar_ dijo Naedra con los ojos cerrados mientras el mar rompía contra los acantilados.
_Naedra..._ susurró el muchacho_. Hyrca no es un chico normal y corriente, lo sabes más que de sobra. Lleva dos meses siguiéndote en tu viaje, supuestamente con la intención de matarte. Pero yo no creo que vaya a hacerlo.
_Tampoco yo_ suspiró_. Tengo audiencia con los reyes de Aigam.
_ ¿Voy contigo?
_Vuelve a Arad_ susurró abriendo su enormes y extraños ojos plateados_. Silvia te estará hechando de menos.
_No quiero dejarte sola.
_Aron, se cuidar de mi misma, además, debes estar con ella, te necesita allí.

El joven sonrió abrazando a la chica que miraba el mar ensimismada, pensando en demasiadas cosas al mismo tiempo.

_Silvia se cuida muy bien sola, pero me voy_ afirmó_. No quiero que vuelva ningún berskeico a arrebatármela.
Una media sonrisa se desdibujó en el rostro pálido de Naedra.
_Se buena, ¿eh?
_Sólo si la ocasión lo requiere.

Aron la besó en la frente y desapareció bajando el acantilado, cogería una barco, pues era la manera más rápida de llegar a Arad, el Reino de la Luz.
Pero nada de eso preocupaba a Naedra en aquel momento, nada en absoluto. Cerró los ojos de nuevo y dejó que el aroma y sonido del Mar Eterno la embriagaran.


Algo crujió en las calles de la silenciosa Ciudad de la Memoria, algo que obligó a Naedra a ponerse en tensión y a desenvainar la espada que había encontrado en el Templo y que rehusaba a soltar.
Entonces los dos se vieron por primera vez.
Hyrca con su espada desenvainada, su porte relajado, su mirada fría e incapaz de sentir. Naedra con su arco a la espalda, su espada de plata brillando al reflejar el sol y sus ojos plateados que estudiaban al sadi con mal disimulado interés.
_Tú debes ser el sadi del que me ha hablado Azura. He de confesar que te creía más mayor.
_No te dejes llevar por las apariencias, joven Elegida. Deberías saber que las cosas no son nunca lo que parecen.
_ ¿Pretendías atacarme por la espalda, sadi?_ preguntó ella_. No me lo esperaba.
_Sólo busco la forma más sencilla de deshacerme de ti.
_Pues siento decirte que no te lo voy a poner nada fácil.

La primera estocada de Hyrca dio de lleno en la espada de Naedra, y ambos se enzarzaron en una larga pelea en la que ninguno de los dos salía proclamado vencedor.
_Desiste sadi_ dijo ella al cabo de un rato_. ¿No ves que podríamos pasarnos así toda una vida?
_Llevas razón_ respondió el chico envainando su espada_. Creo que por hoy ha sido suficiente. Pero no descanses Elegida. Antes de lo que imaginas caerás a manos de mi espada.
_Encantada de conocerte_ respondió ella casi a la puerta del templo_. Me llamo Naedra.
Al chico le pilló por sorpresa la respuesta de la joven, pues ni rastro de miedo se reflejaba en sus extraños ojos.
_Yo soy Hyrca.


_ ¿Naedra?
La joven volvió a la realidad y se dio cuenta de que lloraba.
_ ¿Te conozco?
_Me envía tu hermano Kyle_ susurró un joven_. Ha habido una masacre en las Tierras Frías.
_Gracias, puedes irte.

El chico se alejó de allí y Naedra se puso en pie.
_Hyrca... ¿qué has hecho? _ preguntó al mar sin esperar respuesta.

3 comentarios:

  1. Aiiishh!
    Me equivoqué de lleno! Mira que tener novia... ¿Cómo te atreves, Aron? ¬¬ xD
    En fin, que esta Naedra ya no me da penilla, me parece que me da más miedo ella que Hyrca xD
    En fin, ¿qué decirte?
    Me encanta la historia, entera, es interesante, adictiva, y cada palabra te ata más a la historia.
    Un beso enorme!
    Carlos

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  2. Me ENCANTA.
    No he podido conectarme estos días y ahora que me lo he leído de un tirón puedo decirte que está genial.
    Espero ansiosa el siguiente capítulo ^^
    Besos.

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  3. Ya sé que no estoy solo, son mis paranoias de cuando estoy un poco negro porque las cosas no me salen bien y me frustro por completo y me como la cabeza bocado a bocado xD
    Y siento haber puesto mi inglés cutre lleno de faltas, así como para entenderlo xD
    Muchas gracias por el ánimo, me hacía verdadera falta.
    Un millón de besos, Princesa
    Carlos

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