28 de agosto de 2009

Capítulo diecinueve. FINAL

Debería disculparme por la larga ausencia. Por no dar señales de vida y por manter mi palacio cerrado a cal y canto... pero mi vida no es la que era y estoy atravesando un temporada... que bueno, preferiría poder evitar.



Por lo demás, todo bien. Vacaciones estupendas y conciertos geniales.

Y ahora, por fin, energía para terminar Chris y Ari.











CAPÍTULO 19



Me abalancé sobre Chris y le hice caer al suelo, ambos rodamos en aquel espacio reducido con Kevin observándonos fijamente, soportando el instinto que le empujaba a saltar sobre Chris y matarle allí mismo.



Pero a mí eso no me importaba demasiado. Lo cierto es que nada en absoluto.

Porque aquellas eran las manos de Chris, y los labios de Chris, y los abrazos de Chris y las cosquillas de Chris. Aquello era estar en casa, el único lugar al que pertenecía y pertenecería siempre.

_Lamento interrumpir_ dijo Kevin_. Pero pronto tendremos visita. Ketrenn y los suyos no tardaran en llegar.
_Tampoco Gabrielle y Lucy_ dijo Chris poniéndose en pie sin soltar mi cintura.
_Sois los Frutos del Destino, ¿verdad? Debo mataros a ambos.

Mi cintura seguía presa de los abrazos de Chris, pero mi mano derecha estaba envuelta por la ardiente mano de Kevin, que jugueteaba con ella más nervioso de lo que parecía a simple vista.

_ ¿Lo sois?
_Así es_ respondió mi demonio.
_Pero yo... vosotros... ¡no puedo mataros! ¡No puedo!
_Ari..._ susurró Chris_. Mi pequeña Ari...
_ ¡No juegues conmigo Chris!_ regañé consiguiendo que las lágrimas volvieran a mis ojos_. ¡No me digas que estaré bien porque no es cierto! ¡No puedo vivir sin ti! ¡No quiero vivir sin Kevin!
_Lo siento mucho Ariadne_ interrumpió una nueva voz, cálida y sensual_. Pero las cosas son así y es inevitable.

Mire a la propietaria de la voz. Era una mujer joven, de piel morena y ojos rojos y ardientes como su cabello rizado. Vestía de cuero rojo y la temperatura solo se templaba por la chica que había a su lado. La hermosa y gélida Gabrielle, que me miraba con tristeza.


_No voy a matarlos. No podeis obligarme.
_No podeis obligarla_ me secundó el que pronto descubrí como Ketrenn.
_Ketrenn_ susurraron Lucy y Gabrielle al mismo tiempo.
_Lucy, sigues tan hermosa como recordaba_ sonrió Ketrenn_. Gabrielle, tu sigues superando la perfección.
_Déjate de juegos Ketrenn_ dije entonces_. No has venido a hablar de belleza, me parece a mí.
_No, he venido a buscarte, pequeña Alma Pura. Ya sabes por qué y sabes lo que ganarás con ello.
Sabía a lo que se refería, aunque nadie más parecía entenderlo. Sabía lo que me ofrecía. Si yo me iba con él, Chris y Kevin seguirían con vida y todo marcharía como debía marchar.

_Yo..._ susurré
_Ella no va a ninguna parte_ me interrumpió Uriel, espada desenvainada_. Pequeña Ari, esa no es la solución. Sabes que no la es.
_Es la única forma de que los mantengas a ambos con vida.

Entonces grité, grité soltándome de los brazos de Chris y la mano de Kevin, grité haciendo que Gabrielle y Lucy se tambaleran y los ojos de Ketrenn volvieran a parecer humanos. Grité como sólo puede gritar alguien que lo ha perdido todo o está a punto de hacerlo.
Porque Uriel no me dejaría dar la vida por ellos y Gabrielle ya debía haber sido informada.
Grité para desahogarme, para pensar que nada de aquello sucedía y cuando alcé la cabeza de nuevo mis ojos violetas goteaban lágrimas rojas.
Aquellas lágrimas daban miedo, auténtico pánico.
Lloraba sangre.

Chris trató de alcanzarme.

_ ¡¡Quieto!!_le grité_. No te acerques, Christian.
_Pero Ari...
_ ¡He dicho que no te acerques!

Seguía llorando aquellas lágrima de color rojo carmesí que teñían mi envejecida camiseta azul.

_ ¿No os dais cuenta de lo que está pasando? ¿De verdad no lo veis?_ voceó Ketrenn_. ¡Está deshaciéndose de su don! ¡Está llorando sangre para deshacerse de su Alma Pura!
_No está en nuestra mano obligarla a llevar a cabo su misión, es ella quien debe decidir... pero su misión es importante_ explicó Gabrielle_. Ella sóla debe darse cuenta.

Apenas escuchaba a Gabrielle, estaba demasiado concentrada en alejar mi mente de allí y ser sólo una chica normal.
Pero entonces algo vino a mi memoria, algo que me habían dicho tanto Chris como Kevin, aunque de maneras diferentes. Si ellos me querían y yo les quería a ellos era en parte porque yo era un Alma Pura, si no, no les querría de aquella manera.
Si yo dejaba de ser un Alma Pura... entonces... ¿se olvidarían de mí? ¿Les perdería de una manera más dolorosa que la muerte? ¿La indiferencia?
No podía permitirme a mi misma que algo así sucediera, no si estaba en mis manos.

Me levanté con dificultad, con el rostro teñido de rojo sangre, y me acerqué a Ketrenn. Le miré fijamente y, no sé cómo ni por qué, me sentí superior a él, me sentí fuerte y con renovadas energías. Capaz de enfrentarme a todos y a todo con tal de mantener a salvo a Chris y a Kevin. A los dos, porque eran lo más importante que tenía y tendría en mi vida.

Cuando lo hube mirade de arriba abajo me di cuenta de que dos ángeles y dos demonios le sujetaban y otro grupo le mantenían vigilado, por eso no trataba de huir.
Resultaba tan hermoso verlos a todos juntos, ángeles y demonios, era una fotografía tan hermosa que no parecía en absoluto real.
Pero lo era, ya lo creo, y por eso no dudé al girarme hacia las líderes.

_Tengo una idea_ dije.
_Habla, Hija del Equilibrio_ respondió Lucy_. Te escuchamos.
_Chris y Kevin son los Elegidos por el Destino_ tomé aire mientras ellos recuperaban sus puestos a mi alrededor_. Pero hace mucho, muchísimo tiempo, antes incluso de que yo naciera, Ketrenn mató a un Alma Pura, y como consecuencia, un ángel y un demonio fueron redimidos en su interior. Un ángel y un demonio que eran los Elegidos por el Destino y que no han muerto aún, permanecen cautivos.
_Ari, ¿de verdad crees que...?
_Si Chris_ respondí_. De verdad lo creo. Creo que si sacamos al ángel y al demonio que habitan en Ketrenn podremos mantener a salvo el Equilibrio y la vida de Chris y Kevin.
_ ¿Y cómo pretendes hacerlo?
_En eso puedo ayudar yo_ interrumpió Ketrenn_. Será un proceso doloroso y lento. Pero no morirás. Sólo te sentirás débil. Muy débil.
_Escúchame bien, Ketrenn_ le dijo Kevin sujetándole por el cuello de la camisa_. Si se acerca a la muerte, al más mínimo instante, te mataré. ¿Me oyes? No dudes que lo haré.




De pronto estábamos de vuelta a la sala de los espejos. Ketrenn, Gabrielle, Lucy, Kevin, Chris y yo. Uriel guardaba la puerta con su fiel espada desenvainada.
Kevin me tumbó en una camilla de la que de pronto me sentí prisionera. Pues los grilletes mantenían mis muñecas y tobillos firmemente sujetos.

_Verás Ari_ dijo Ketren tumbándose en la camilla contigua a la mía_. Esta máquina se valdrá de tu don de Alma Pura para extraer a estos seres de mi. ¿Empezamos?

Asentí con la cabeza, a pesar del miedo.
Lloré de nuevo, y esta vez auténticas lágrimas saladas que Chris retiró delicadamente de mi rostro.
Una enorme peonza metálica y negra comenzó a dar vueltas sobre mí. Giraba cada vez a más velocidad y de pronto sentí como aquello me absorbía mi esencia.
¡Aquella máquina me estaba quitando mi yo! ¡Era como si me desnudara!
Y dolía, dolía mucho. Muchísimo. Sentía como si me quisieran arrancar los órganos sin abrir mi cuerpo lo más mínimo, y era una situación de verguenza y dolor insoportable.
Grité y lloré cerca de cuatro horas, y después de ese tiempo con náuseas y pánico, la falta de aquello que me robaba la máquina, me dejó sin sentido.

* * *

Me desperté cansada, con zonas del cuerpo amoratadas y con un terrible dolor de cabeza. Los brazos de Chris me acunaban con dulzura y Kevin se mantenía a cierta distancia, pero estaba allí, velando por mí.
Me alcé en brazos de Chris a pesar de lo que me costaba y me giré hacia Gabrielle y Lucy. Ambas conversaban con un ángel y un demonio de ojos cansados y piel tirando a gris ceniza.
¿Había funcionado? ¿Era cierto?

Miré hacia la camilla contigua, Ketrenn seguía dormido.

_No despertará nunca_ dijo Kevin_. El proceso acabó con él. No lo pudo aguantar.
_ ¿Cuánto tiempo duró?
_32 horas y 18 minutos_ dijo Chris_. 32 horas y 18 minutos que he pasado temiendo perderte.

Le abracé y le besé como si no fuera a hacerlo nunca más. Hay que ver como había hechado de menos sus labios.
En fin, todo en el era mío y lo echaba en falta cuando no lo tenía.

_Ariadne, él es Iell_ dijo Gabrielle señalando al ángel_. Y ella se llama Odemi.
_Pequeña, Gabrielle y Lucy nos han contado lo que pasa_ me dijo Odemi con una voz demasiado dulce_. Nosotros sólo queremos morir en paz. Nada más.
_ ¿Así de fácil?_ pregunté_. ¿Ya está?
_Así de fácil_ dijo Lucy_. Sé que parece una tontería, pero fijate bien, no nos queda mucho tiempo.
Lo que en un pasado cercano había sido un grupo de ángeles y demonios era ahora un enfrentamiento. Se preparaban para luchar, y si yo no hacía algo se matarían unos a otros.
Las primeras filas avanzaron y un reguero de sangre roja y azul cayó sobre mi.
La Guerra había empezado, en mis manos estaba pararla.
Tomé las manos de Odemi y Iell y sin tener que pensar mucho deseé que fueran libres, que sus almas vagaran por el mundo y fueran felices más allá.
Iell poco a poco se derritió en el suelo mientras Odemi ardía y se convertía en un puñado de cenizas tristes.
Ya estaba, eso había sido todo. Aquella aventura había llegado al final.
Sin querer, me dormí. Dormí más tiempo del que me creia capaz y no me importa cuanto fue.

* * *
_He venido a despedirme.
_ ¿De verdad tienes que irte?
_Es lo mejor, Ari, es por tu bien.
_Te voy a echar de menos.

Habían pasado tres años desde nuestra aventura en París y yo no podía hacerme a la idea de que Kevin debía marcharse.
Y ahora lo hacía.

_Yo también a ti.

Me besó en los labios y yo le abrí la puerta. Le vi alejarse, vestido de negro, tan guapo como sólo podía ser un demonio y me alegré de no haberle matado aquella maldita noche en la que lloré sangre.
Porque a pesar de lo fácil que había resultado todo al final, nadie sabe ni sabrá nunca lo mucho que sufrí yo ni el dolor que tuve que pasar en esa máquina y al hacer desaparecer a Iell y Odemi.
En ocasiones aún hoy me culpo de su muerte, a pesar de que ellos me lo pidieran.

Volví a mirar a Kevin, pero no lo encontré.
Me llevé una mano a la barriga. Y acaricié suavemente el contorno de mi deforme figura mientras sentía el corazón de Ayra latiendo dentro de mí.
Mi hija.
Mía y de Chris.

A partir de ahora, lo único que de verdad me importaba y por lo único que debía luchar.





FIN

9 comentarios:

  1. Gracias, gracias, graciaaaaaassss!!! No lo matasteee!!! Mi amado kevin no desaparecióoooo.
    Este final me ha hecho llorar, eres la caña. No pares ni cierres tu palacio princesa, que ts súbditos se entristecerán (sobre todo yo, jeje)

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  2. Geniaaaaaaaaaal! me ha gustado mucho el final! ha sido muy muy bueno!!!!! Y me alegro que Kevin no muriera, no se, me he sentido identificada con Ari queriendo a dos seres a la vez..

    Espero que estes bien y que el bachecillo por el que estas pasando pase pronto. Muchos anmios y sigue escribiendo que lo haces genial!!!!!

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  3. Cariño, lamento la ausencia pero en lo que Freud me da respiros me paso a leerte en la distancia*

    besosdulces*

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  4. Ahora que lo pienso, esta historia me parece una mezcla perfecta entre Memorias de Idhún y Alas de fuego (¿las has leído?). Un fantástico genial, un genial argumento y una maravillosa autora para mezclarlo todo.
    Suerte que no has actualizado mucho, odiaría haberme perdido tus deliciosas palabras, querida Princesa.
    Un beso enorme
    Carlos

    PD: Volví, al fin volví a nuestra habitación secreta en el Palacio de Plata

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  5. ¡Princesa! ¿Significa tu comentario que al fin has vuelto?
    Sea como sea, aunque se trate solo de una ilusión momentánea, me alegro de que te siga gustando mi humilde forma de escribir.
    Un beso enorme
    Carlos

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  6. me ha encantado el final =)lo siento por kevin, pero al final todo volvio a un equilibrio razonable.
    sigue con historias como esas, que nos dejas en vilo hasta el mismo final =)

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  7. Genial, Anaid ^^
    Me ha gustado muchísimo.
    ¡No me di cuenta antes de que habías actualizado!
    Yo también estoy un poco ausente, pero llega el momento de retomar el blog ^^
    Espero verte de nuevo más a menudo.
    Voy a leer la chica de enfrente, aunque seguro que es precioso.
    Un beso enorme ^^

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  8. ¡Waaaa! ¡Me ha encantado!

    Me enganché desde el principio, y aunque el final no me lo imaginaba así me ha gustado muchísimo, te ha quedado genial :D

    Un beso

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  9. Me ha gustado mucho!! y el final es perfecto.
    Y deberías continuar la historia de Hyrca el Sadi...
    El personaje de Yeshenn es genial!!
    Me he leido todas las entradas de un tirón..XD

    pd:gracias por comentar!!

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