15 de julio de 2009

Capítulo dieciocho

Lamento mis largas ausencias, pero no he tenido tiempo ni inspiración para seguir con la historia. Ahora parece que voy recuperando mis brillos plateados y vuelvo a escribir, pero lamento decir que me marcho de vacaciones a la playa quince días, los cuales no podré escribir, y por tanto tendréis que esperar por el ÚLTIMO CAPÍTULO más de lo previsto. No pretendo ser cruel, lo prometo.


Tengo el placer de presentaros a CHRIS y a ARI, cortesía de Fátima: http://byttterflydream.blogspot.com/. Por enésima vez, gracias por infiltrarte en mi mente y dar vida a mis personajes, tan reales para mí, como todo lo que me rodea.








Y ahora sí, CAPÍTULO DIECIOCHO

Él desconocido entró en la sala de los espejos como deslizándose. Era el ser más hermoso y perfecto que había visto jamás. Vestía de blanco, poseía unos ojos cristalinos y me miraba con comprensión y lástima, pero, ¿quién era?
Creía haberlo visto antes, en alguna parte, y forcé mi dolorida cabeza al máximo sin obtener ninguna respuesta.

_Que sorpresa tan agradable, Uriel_ dijo Ketrenn_. Eras el último que esperaba ver por aquí.
_Ya ves, soy estupendo interrumpiendo reuniones_ susurró con aquella voz tan hermosa, semejante a la de Gabrielle aunque distinta.

Entonces, ¡era el arcángel Uriel! ¡El que llamaban el Guardián!
Vi su espada prendida a su esbelto cuerpo y de repente me vino su imagen a la memoria. Sabía que lo había visto antes, y ya sabía dónde.
La noche del baile con Kevin, cuando por primera vez vi a los seres etéreos.

_ ¿Vienes sólo?
_ ¿Para qué venir más? Sólo quiero a la chica.
_Me temo que eso no va a ser factible, mi querido amigo_ sonrió macabramente_. Ella es mi puente de acceso a una vida plena y feliz. Con derecho a morir y todo.
_Tú no te mereces nada, Ketrenn, eres un asesino. Un cruel y envidioso asesino que planea volver a matar. Pero esta vez no voy a permitir que toques a la Guardiana del Equilibrio. Ni lo sueñes.
_ ¿Y cómo piensas sacarla de aquí?
_Cuento con ayuda.

Fue en ese momento en el que me di cuenta de que no estaba atada a la silla, sino entre los calientes brazos de Kevin, que me sostenía con cuidado en lo alto de la sala, junto a la única ventana.

_Hazlo y me encargaré de matarte de la forma más cruel que encuentre_ dijo Ketrenn mirando fijamente a Kevin_. Además, ¿quién crees que es el demonio del Destino más que tú?
_Tú me ordenaste matarla..._ dijo antes de girar sus ojos hacia mí_. Pero algo tan bello no debería morir.

Luego oí espadas, gritos silenciosos y una caída que rápidamente se transformó en un vuelo en brazos de un demonio. Kevin, en su horrible forma demoníaca, me llevaba a un lugar seguro, me ponía a salvo. ¿Entonces él también sentía algo por mí? ¿El beso y los abrazos le habían importado? No me parecía posible, pero...



Las torres de la catedral de Nottre Damme de París nos acogieron como si llevaran toda una vida esperándonos, y una vez solos, él recuperó su aspecto humano y se sentó frente a mí. Creo que fue la primera vez que me paré a mirar a Kevin, y poder hacerlo de verdad. Mis dotes como Alma Pura ya estaban al cien por cien, por lo que sabía de sobra que era un demonio.
Veía a un chico alto, metro setenta y mucho, de cuerpo trabajado y manos elegantes. Cabello negro y liso, cayendo antes unos ojos grises con brillos rojo sangre que sólo yo podía ver. Sonrisa escondida y labios que incitaban al beso, y a su alrededor, una extraña aura de negrura que ningún otro humano salvo yo lograría ver. Era en verdad, increíblemente guapo, y no tardé en darme cuenta de que él me miraba con el mismo descaro.

_ ¿Por qué...?
_ ¿Por qué te salve?_ sonrió_. Esa es fácil. Ya te he dicho que tú no deberías morir.
_No sé qué es lo que buscas de mí_ susurré acudiendo a su lado para acurrucarme en su pecho_. No entiendo nada de lo que haces y dices. Y sobre todo, no sé qué es lo que siento por ti y menos lo que tú sientes por mí.
_Mi pequeña Ari_ dijo él acariciándome el pelo_. Si sientes algo por mí no es más que atracción, un instinto que te empuja a besarme y a dejarte hacer el amor y todo lo que yo quisiera.

Me sonrojé. Primero porque no estaba acostumbrada a hablar tan directamente sobre ese tema, y segundo, porque sabía que era cierto.

_Pero no me amas_ dijo_. No me amas como amas a Chris, con esa intensidad que nadie parece ver salvo yo. No, Ari. No me amas.
_Pero tú no entiendes, el beso... el hotel..._ me puse seria_. Tú no me obligaste a hacer nada.
_Tampoco te obligué a ir al baile conmigo ni a que me dejaras entrar en tu cuarto. Pero fue mi encanto demoníaco el que te hacía hacerlo. La lujuria. La pasión. El desenfreno. Era eso, ningún sentimiento.
_Pero yo pensé..._ estaba llorando mientras él me arrullaba_. Yo creí que tú...
_No te confundas, Ari. Que tú no me ames, no significa que yo no sienta algo por ti. Algo intenso e inexplicable, que recorre cada parte de mi ser y me hace sentir vivo. Algo que me obliga a sacarte de las manos de Ketrenn para entregarte a otras que te cuidaran mejor.
_Tú no puedes estar enamorado de mí. Eres un demonio.
_¿Acaso no puede un ángel odiar y matar?_ me alzó el rostro hacia él_. ¿Por qué no va a poder amar un demonio?

Yo seguía escuchando y llorando, siendo prisionera de sus ojos y sus palabras, consciente en el fondo de mi ser, de que tenía razón. Que yo únicamente amaba a Chris.

_Te equivocas si crees que no siento nada por ti_ dije.
_No es amor.
_No, no lo es_ corroboré_. Pero es cierto que te quiero, de alguna manera, que me gusta estar contigo y que no me gustaría vivir en un mundo en el que no existieras.
_Te tendrás que acostumbrar.
_ ¿Por qué?
_Ketrenn no mentía. Yo soy el demonio que debes matar para mantener el Equilibrio.
Chillé y le abracé con fuerza.
_ ¿Sabes quién es el ángel?
_Yo.
Entonces le vi, lleno de heridas y con la ropa rasgada. Pero nada importaba. Ni Kevin. Ni París. Ni ángeles. Ni demonios. Ni Almas Puras.
Chris estaba allí y a mí no me importaba nada más.

2 de julio de 2009

Capítulo diecisiete

Un mal sueño.
Tenía que ser un mal sueño.
Todo aquello no podía ser cierto. Ni ángeles, ni demonios, ni hombres de ojos cambiantes que daban tantísimo miedo.
Tal vez si mantenía los ojos cerrados, y no volvía a ver la sala de los espejos y a todos aquellos demonios a mi alrededor, me creyera que seguía en Madrid, con mi madre.
Pero al mismo tiempo eso significaba que Chris no existía, y eso me dolía aún más que el miedo que sentía. Y tampoco existiría Kevin, lo cual me provocaba un extraño vacío en el pecho que deseaba dejar de sentir.

Pese a mi deseo de permanecer ajena a todo, abrí los ojos cuando sentí a Kevin moverse a mi alrededor.

_Por un momento temí que no despertaras_ dijo sonriendo y con sus ojos grises fijos en mí.
Para que mentir, me gustaba mucho más su forma humana que su tenebroso aspecto demoníaco, y él lo sabía.
_Ni que te importara_ dije duramente_. Tanto te da si muero como si no.
_Debería matarte. Debería haberte matado.
_ ¿Y a qué esperas?
_Que deba, no significa que vaya a hacerlo, ¿no crees?
_No te entiendo.
_Lo sé.
_ ¡Vaya! ¡La bella durmiente ha despertado!_ dijo el hombre de ojos cambiantes entrando en la sala.
Sin darme cuenta, me puse a temblar.
_Es de muy mala educación dormirse cuando te van a contar algo, Ariadne_ dijo riendo_. Pero te lo perdonaré por esta vez.
_Chris vendrá a buscarme_ repetí.
_ ¿Chris?

El hombre, que lucía una extraña capa gris, abrió su mano dejando caer el colgante de Chris. El medio corazón con la A grabada. ¿Por qué lo tenía aquel hombre? ¿Y por qué estaba manchado de una sustancia azulada que sin querer yo reconocía como la Sangre de un ángel?

_Está muerto, Protegida_ dijo_. Si asumes esa realidad, tal vez te ayude a salvar la vida.
_No..._ susurré.

Me puse a llorar, quería encerrarme entre mis brazos y volverme pequeña e invisible, pero mis manos seguían firmemente asidas a aquellos malditos grilletes.
¿Podía ser cierto? ¿Podía haber muerto Chris?
Si era cierto... de nada me valía seguir viviendo. Yo no quería, no podía vivir en un mundo en el que Chris no existiera.

_ ¡Deja de llorar y compórtate!_ voceó.
Uno de los demonios me propino uno sonora y ardiente bofetada que me hizo volver la vista al hombre.
_Que mal educado soy, no me he presentado_ sonrió con sus ojos del color de la sangre_. Me llaman Ketrenn, que en tu lengua significa.... Mestizo.
_ ¿Mestizo?_ pregunté por miedo a que volvieran a pegarme.
_Verás, mi historia se remonta hacia un pasado que hasta yo mismo he olvidado. Nací humano. Completamente humano. Y al cumplir los siete años conocí a una chica como tú, una Protegida, un Alma Pura, como os suelen llamar.
_ ¿Yo soy un Alma Pura?
_Sólo nace uno cada mil años, sois bichos raros, y casi siempre hembras, supongo que por vuestra sensibilidad natural, pero eso nos saca del tema_ sus ojos era ahora como cubitos de hielo, y se había quitado la capa dejando ver un rostro demacrado por el dolor un pelo gris ceniza_. Se llamaba Erzebeth, y tenía esos mismos ojos violetas que tú tienes y que os hace ser tan especiales. Erzebeth solía hablar sola, aunque ella porfiaba que tenía un amigo de cabellos rubios y ojos claros que era todo para ella... Como sois las Almas Puras, es ver a un ángel y caer rendidas.

No dije nada, me daba miedo preguntar y al mismo tiempo me asustaba que precisamente él me diera las respuestas que buscaba.

_Yo sentía celos de Erzebeth... se la veía tan feliz, tan hermosa viviendo con sus inexistentes amigos, y quise verlos yo también. Tanto lo deseé que la mismísima Gabrielle se me apareció en sueños durante cinco años, llamándome. Tú sabes lo hermosa que que es Gabrielle, para mi fue verla y caer rendido a su perfección etérea, ý pensé que el único modo de llegar a ella era sustituyendo a Erzebeth, así que la maté.

Me extremecí, y un sudor helado me bajó por la espalda.

_No fue dificil, y tampoco me importó mucho. Sólo quería ser quien era ella para poder ver de cerca la Perfección que vivía en Gabrielle. Pero al parecer a ella no le hizo gracia, y tampoco a Lucy.
_ ¿Lucy?
_Luciifer_ me explicó Kevin_. La reina de los demonios.
_ ¿También es una mujer?
_ ¿Te refieres a que es hembra?
Asentí.
_Así es_ rió Kevin_. Vosotros los humanos infravalorais el sexo femenino, cuando nosotros, los Sobrenaturales, lo idolatramos sobre todas las cosas.
_No me interrumpas, Kevin_ cortó Ketrenn_. El caso es que al matar a Erzebeth, ella no había podido cumplir su labor, y yo no podía hacerlo.
_ ¿Cuál es la labor de un Alma Pura?
_Mantener el Equilibrio_ dijo_. Que ángeles y demonios sigan manteniendo una relativa calma, ya que la total es imposible. Y para ello debe matar a un ángel y a un demonio, determinados por el Destino.

¿Ese era mi cometido? ¿Era yo la Guardiana del Equilibrio? ¿A quién debía condenar a muerte?

_El caso es que como yo maté a Erzebeth, el ángel y el demonio que ella debía matar, fueron redimidos en un cuerpo mortal, uno sólo. El mío.
_ ¿Eres medio ángel, medio demonio?
_Y en parte también humano_ sonrió_. Llevo esperando esto toda mi vida. Tú, Alma Pura, Protegida, me servirás de canal para sacar a estos asquerosos seres de mi cuerpo, y lamento decir, que no sobrevivirás al proceso.

_ ¡Ketrenn! ¡No te atrevas a tocarla!_ gritó una voz entrando en la sala cuando yo asumía lo doloroso que iba a ser mi final.