26 de abril de 2009

Capítulo nueve

La ira se apoderó de él y se abalanzó sobre mí con su espada demoníaca en alto dispuesto a atravesar mi cuerpo inmaterial con lo único que podía matarme. Me protegí con mi espada tanto como pude, pero no pude evitar sentir en más de una ocasión, el insoportable ardor de su espada chocar contra mí. La lucha se prolongó y ninguno de los dos resultaba vencedor.
Aquel estúpido demonio era realmente bueno con la espada, casi tan bueno como yo y eso no me puso la lucha nada fácil.
Al final, terminó cansándose y se alejó de mí llevándose con él su asquerosa peste demoníaca.
_Te creía más débil, Christian.
_Las apariencias engañan, Kevin_ respondí aún en tensión.

Sonrió de esa manera tan rara que tienen los demonios y guardó su espada.
Se había dado la vuelta y ya estaba dispuesto a marcharse, cuando sus ojos rojos se clavaron en mí y su voz resonó en mi mente.
“Te veo en Ponferrada”.
Y sin más desapareció.

Definitivamente, iría a Ponferrada en mi estado inmaterial… no quería ni imaginar lo que podía pasar si Kevin llegaba antes que yo.


* * *


Ponferrada. Tal y como mi mente la recordaba.
Tal vez más edificios y más altos y mucha más gente. Más ruido y más tráfico… pero tan perfecta como la última vez.
¡Cómo había echado de menos todo aquello!

Estaba en la plaza de la Encina, en el mismo lugar en el que hacía algo más de un año, me habían informado de la misión de cuidar a Ari. La luna estaba llena y no se veía a nadie por allí a más de las tres de la madrugada.
Suspiré.
Lo de pasar a estado material era muy incómodo. Sentir como de repente mis alas se desvanecían y mi espada dejaba de estar pegada a mí. Tomar conciencia de que mi cuerpo pesaba y tenía un corazón que latía… cosas de las que no debía preocuparme siendo etéreo.
Me relajé cuando el escaparate de una vieja tienda frente a la Basílica me devolvió el reflejo de un chico aparentemente normal, como cualquier otro.
Sentí el aire revolverme el pelo y una serie de aromas olvidados se agolparon en mi obligándome a sonreír.
Atravesé la Calle del Reloj y cuando llegué por fin a la plaza del Ayuntamiento, saqué el llavero que hacía un año que no usaba.
Entre en el pequeño edificio que tenía frente a mí y subí hasta el primer piso. Abrí la puerta.

Todo seguía tal y como lo había dejado. Las paredes de un blanco desvaído, las habitaciones básicamente vacías y en el salón, dos sofás y una mesa de madera enorme llena de papeles y dos ordenadores que solía usar a todas horas.
Inconscientemente mi mirada fue directa al suelo, allí, enmarcada, seguía la foto de Ari que me habían dado cuando comencé a trabajar. La foto en la que vi sus ojos por primera vez.

Y desde entonces no he podido mirar a otra… es la primera vez en mi larga existencia que me siento así, que sé que ella es lo que más me importa en el mundo.
Ya no se vivir sin su sonrisa perfecta y su piel capaz de teñirse de rojo cuando le hablo al oído. Me encanta su voz y todo lo que dice y como lo dice. Adoro su cintura que se amolda perfectamente a mis manos y sueño con el aroma de su cabello más oscuro que la más negra noche.
Adoro sus ojos, su mirada de un violeta intenso tan extraño como el mismo infinito, la inmensidad que reflejan esos ojos, los más grandes que el mundo vio jamás.

Pero lo que más me gusta de ella, más que ninguna otra cosa, es que tiene una capacidad innata para ser ella misma, siempre, sea cual sea la situación.
¿Y me preguntan si la quiero?
Más que a mi propia existencia.

6 comentarios:

  1. Me encanta la narración desde el punto de vista de Chris ^^ Se me hacen cortísimos los capítulos.

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  2. ya no se vivir sin su sonrisa, el mundo es mas hostil*

    besosdulces*

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  3. OOOOh!
    I love this story!
    En serio, Anaid, si tienes que irte durante tantos días para escribir textos tan fantásticos hazlo cuando quieras :D
    Un beso enorme
    El Caballero de la Estilográfica

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  4. oooh que lindo!
    no se como lo haces pero me enganchas con cada palabra un poquito mas a la historia, a ver que pasará....

    un beso

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  5. aiiiii que bonito!! y con lo tontita que estoy yo hoy...me ha hecho suspirar....ains....que ganitas de leer otro capitulo mas!!!!! besos!

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  6. uffff¡¡ que belleza de escritoooo de personajes y de historia... te digo como agua...hoy que ando tontilla me he quedado inerte y pensativa en lo que seria tener alguien asi ¡¡¡ mil besos mi queria anaid*

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