16 de abril de 2009

Capítulo cuatro

A las nueve en punto se presentó en casa, tal y como había dicho, y yo me volví a mirar al espejo comprobando que el corpiño negro estaba bien anudado y los picos de la falda estaban tan descolocados como me fuera posible.
Me había sido imposible recogerme el pelo en un moño como mi madre esperaba, y para su desilusión, mil rizos negros se desparramaban alrededor de mi rostro demasiado blanco y mis ojos estaban demasiado pintados para mi gusto.
Cuando bajé, Kevin estaba en el salón, sentado en la butaca favorita de mi madre y sus ojos grises estaban fijos en mí. Apenas había bajado el último escalón, cuando él se acercó a mí con su despampanante sonrisa y me cogió por la cintura situándome frente a él.
¡Vaya! ¡Qué guapo era! ¿Cómo no me había dado cuenta? ¿Cómo no me había fijado nunca en su suave pelo rubio ni en sus penetrantes ojos grises? ¿Cómo había podido pasar de semejante sonrisa y de una calidez como la de sus manos? Sabía de más la respuesta esas preguntas, pero quería olvidarla. No quería que su figura inundara mi mente, no quería empezar a estremecerme y a helarme de frío sólo al pensar en su sonrisa, ni quería que mi corazón se desbocase por pensar en uno de sus electrizantes besos. Y es que la razón por la que nunca le había prestado atención a Kevin, había sido porque llegó al mismo tiempo que Chris, y cuando lo vi a él no tuve ojos para nadie más.

Cuando me quise dar cuenta estaba ante la puerta del Ritz cogida del brazo de Kevin, y decidí divertirme tanto como pudiera, al menos en la medida de lo posible. Después de una cena perfecta, la música comenzó a llenar la pista de baile y Kevin me sacó a bailar bajo las miradas asesinas de unas chicas que yo conocía de vista y que, por lo que sabía, habrían dado cualquier cosa por bailar con mi pareja aquella noche.
No sé cuantas canciones pasé sujeta al cuello de Kevin mientras él me balanceaba suavemente con sus manos sujetas a mi cintura.
_Creí que no vendrías_ dijo él.
_Pues aquí estoy.
_No sabes cuánto me alegro_ sonrió apartándome el pelo como solía hacer Chris_. Sin ti yo no estaría en el lugar adecuado.

Y entonces se inclinó sobre mí para besarme pero de repente sentí como alguien tiraba de mí alejándome de los brazos de Kevin y de su inexplicable magnetismo. De sus labios que ansiaban encontrarse con los míos y de sus sonrisa arrolladora.

Cuando puede volver a controlar mis piernas y me atreví a abrir los ojos me encontraba fuera del hotel, en la calle más oscura que podía haber en Madrid un catorce de septiembre y frente a mí, tres seres aparentemente etéreos me miraban fijamente con unos ojos más transparentes que el propio cristal.
No supe qué hacer ni qué decir, no era capaz de moverme, casi no me atrevía ni a respirar. Pues aquellos seres que rozaban la perfección, poseían una belleza superior a la conocida e irradiaban una atracción que me obligaba a no apartar los ojos de ellos.
_Ariadne_ susurró uno de ellos con la voz más aérea que había oído en mi vida_, pequeña Protegida. ¿Eres consciente de lo que has estado a punto de hacer?

¿Yo? ¿Se refería a mí? ¿“Pequeña Protegida”? ¿Qué había hecho yo para que aquellos perfectos seres se preocuparan por mí?
_No… no lo sé_ murmuré en un susurro apenas audible.
_Kevin no es quien dice ser_ dijo el que al parecer era el más joven_, ten cuidado Protegida. Deberías alejarte de él.
_ ¿Por… por qué?
_Pregúntaselo a Chris_ respondieron los tres al tiempo.

Me estremecí al escuchar su nombre en boca de una persona que no fuera yo. Si es que aquellos seres eran personas, pues parecían muy superiores a cualquiera que yo hubiera visto antes.
_Es el único que puede darte respuestas.
Y entonces desaparecieron al mismo tiempo que yo perdía el sentido.

* * *


Cuando desperté, los ojos grises de Kevin estaban fijos en los míos y cuando pude ponerme en pie, me vi de nuevo en la pista de baile del hotel, como si nunca me hubiera movido de allí, fuertemente cogida por la ardiente mano de Kevin.
_ ¿Estás bien?_ preguntó_, te desmayaste en medio del baile…
_Sí, estoy bien.

¿Me había desmayado? ¿Entonces aquellos seres no habían sido reales? Mi cabeza no daba sacado ninguna respuesta.

De repente me di cuenta de que la mano de Kevin apretaba con fuerza mi cintura, una mano que cada vez estaba más caliente. Su temperatura iba en aumento de una forma que se me antojaba incomprensible, y no tuve más remedio que alejarme de él cuando el calor se me hizo insoportable y el fuego que parecía existir en su mano comenzaba a quemarme la piel.
_Creo que será mejor que me vaya, Kevin.
_Espera…_ dijo cogiéndome por la muñeca quemándome de nuevo la piel.

Yo me aparte bruscamente y me puse el abrigo. Ya estaba en la puerta cuando el chico volvió a acercarse a mí.
_Deja que vaya a verte mañana, por favor.
_No puedo, Kevin_ respondí observando el brillo extraño que tenían sus ojos_, mañana me mudo.
_ ¿A sí? ¿A dónde?
_No lo sé…_ contesté.
_Por lo menos dime que me llamarás un día de estos_ susurró acercándose a mí.
_Está bien_ prometí_. Te llamaré.

El sonrió y cuando me acarició con suavidad la mejilla, su piel ardía todavía más, por lo que salí apresurada del hotel y me metí en el primer taxi que vi libre.

Mientras el coche avanzaba lentamente hacia mi casa, no pude evitar observar la naciente quemadura de mi muñeca causada por la piel de Kevin.
Y no puede evitar evocar la imagen de Chris, su perfección y el helado sabor de sus labios que eran lo único que podría quitarme de encima el asfixiante calor que Kevin había dejado en mí.

Cuando llegué a casa, mi madre estaba dormida en el sofá con la tele aun encendida, supuestamente esperando a que yo llegara.
Sonreí.
Era la última noche que iba a pasar con ella, al menos hasta junio, y aun no me hacía a la idea. Ni viendo las maletas con todas mis cosas al lado de la puerta, ni si quiera siendo consciente de que me iba a ir a vivir con mi padre a alguna ciudad perdida vete tú a saber por dónde…

Le di un beso y subí a mi habitación. Una vez allí me miré al espejo observando cómo me sentaba el vestido. Vestido que dejaría guardado en aquel armario de la que sería por siempre, mi habitación. Cuando iba a colgarlo en el armario, algo cayó al suelo.
Una caja blanca anudada con un lazo azul.
Me estremecí de pies a cabeza al ver las letras doradas que adornaban la caja.
Christian y Ariadne. Por siempre.

8 comentarios:

  1. ¿Quién será Kevin?
    Supongo que, como en esto de escribir todos somos crueles, tardarás en contárnoslo todo lo que puedas, ¿no?
    Otro motivo más (sumado a la larga lista que comienza porque adoro a la autora y a sus textos) para seguir leyendo esta historia que tanto me gusta.
    Un beso enorme
    Carlos

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  2. ah que bonito, la historia cada vez está mas interesante, me tienes totalmente enganchada, menos mal que estas publicando todos los dias.

    quien será kevin? que será mas bien...y chris? otro que tal.

    un beso

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  3. Me encantan las historias así de misteriosas...
    Y me encanta también el factor "paranormal" que le has dado a todo...
    Beshos!

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  4. Vaya, vaya ^^ Me alegro mucho de haber dado con este blog y de encontrar a otra colega inventa cuentos. Me está gustando mucho tu historia, muy bien redactada y además, intrigante.
    Te agregaré a mis webs amigas ^^

    ¡Un beso!

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  5. Hola! A qué no adivinas quién soy, ahah, sí, te firmo desde mi cuenta...Me voy a tomar luego el placer de leer todas las entradas, aunque deberías imaginarte ya lo distraida y descuidada que soy, que no sé si voy a conseguirlo sin distraerme.

    Un beso!

    AH; Dara me conoce como la Duquesa xD

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  6. Tiene un punto en la línea de Crepúsculo pero a la vez es tan diferente...Me encanta...Yo quiero un Chris en mi vida!!!! ja,ja


    Un abrazo!=)

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  7. Esta historia es genial...me muero de curiosidad por saber que hay en la caja!!!!! Besos!

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  8. ufff anaid* me dejas intrigada...más que con ninguna entrada....oye, de verdad muchas gracias por tus comentarios en mi blog...por momentos he pensado que te conocia de antes o de algo, supongo ques una tonteria mia, pero es un placer la forma de transmitir que tienes y el apoyo constante que me das.

    un beso enorme.....iré a leer el capitulo V que voy con retrasoooooo¡¡¡

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