17 de abril de 2009

Capítulo cinco

¿Por qué tenía que aparecer precisamente ahora?
Me senté en la cama y abrí la caja lo más despacio que pude, pero a pesar de lo mucho que tardé, todo seguía allí, intacto. Como un recuerdo imborrable de lo real que había sido él para mí.
¿Pero cómo no iba a existir?
La carta estaba allí, en aquel papel semitransparente, escrito con una letra que nada tenía que ver con la mía.
También estaba allí el colgante con la mitad del corazón que, supuestamente, yo debía llevar al cuello, ya que él llevaba la otra mitad. ¿En serio no era real aquella maravilla de plata con la hermosa C finamente grabada?

Las lágrimas se adueñaron de mí, pues ansiaba la presencia de Chris más que nada en el mundo. Le necesitaba. Me hacían falta sus abrazos suaves y sus besos electrizantes, su mirada cómplice y su media sonrisa tan arrebatadora como todo en él, no podía aguantar el no oír el latir de su corazón, ni disfrutar de su extraño aroma que tanto me gustaba…

_ ¿Me echabas de menos?_ dijo alguien en el alfeizar de mi ventana.
Me giré bruscamente haciendo que el colgante cayera al suelo y se perdiera bajo la cama.
_ ¿Kevin? ¿Qué estás haciendo aquí?

No me contestó, entró en mi habitación y rápidamente encontró el helado colgante que yo quería ponerme al cuello. ¿O no quería? ¿Qué sentía por Chris? ¿En serio podía sentir algo por alguien que, aparentemente, no existía?

Como leyéndome el pensamiento, el chico anudó la cadena a mi cuello, y el frío medio corazón se posó sobre mi pecho recordándome lo mucho que añoraba a Chris.

_ ¿Qué te pasó? ¿Por qué marchaste así?
_No me encontraba muy bien…
_Ni siquiera me dejaste traerte a casa_ dijo sentándose a mi lado obligándome a estremecerme con su extraño calor_, ¿por qué?
_Tú tampoco parecías estar muy bien…
Le enseñe la muñeca, aún marcada por la desmesurada temperatura que había adquirido su piel.
_Lo siento…
Estuvimos largo rato sin decirnos nada y de repente él se puso en pie y me invitó a hacer lo mismo.
Me cogió por la cintura tal y como había hecho en el baile, y nuevamente se acercó a mí obligándome a cerrar los ojos y a dejarme llevar por su magnetismo sobrenatural… Ya no aguantaba, le tenía allí, tan cerca, tan sumamente cerca… tan cerca que podía sentir su respirar chocando contra mi nariz y su pelo rozando mi rostro con suavidad.
Sus labios ya casi estaban junto a los míos como en el baile, pero de repente, el colgante de Chris pareció querer separarse de mí, parecía haber adquirido vida propia y deseaba alejarse de Kevin tanto como fuera posible.

Abrí los ojos y me separé del chico, al que nuevamente, le subía la temperatura demasiado rápido.
_Deberías irte…_ susurré.
_No hay quien te entienda, Ari_ dijo él acercándose a la ventana.
_Con que yo me entienda es suficiente.
_Siempre termino consiguiendo todo lo que quiero, pequeña_ me dijo mirándome fijamente_. Y un beso tuyo no va a ser la excepción.

Y sin más desapareció.

El todoterreno verde oscuro de Diego estaba aparcado delante de mi puerta a las nueve en punto, y junto a él mis maletas.
Abracé a mi madre por última vez mientras observaba como las lágrimas se agolpaban en sus ojos azul oscuro que rehusaban a desahogarse ante la impotente presencia de mi padre. “Por lo menos un e-mail a la semana” me había susurrado entregándome el portátil que yo tanto ansiaba tener. ¡Cómo iba a echar de menos todo aquello! El ruido de Madrid y el ir y venir de la gente. Los coches, el metro, la urbe… todo.
Pero ya estaba hecho. Ya estaba sentada en el asiento de cuero junto a mi padre al que, por vez primera, veía feliz del todo. No tardé en quedarme dormida y los seres etéreos que me habían arrastrado la noche del baile se aparecieron de nuevo ante mí.
Nuevamente me dijeron que me alejara de Kevin, me llamaron Protegida y me explicaron que tan sólo Chris podía darme las respuestas que ansiaba.
No me dolió oír su nombre, es más, me reconfortó. Pues una parte de mi quería confiar en que volvería a verle. Quería aferrarme a esa idea tanto como pudiera, pues al encontrar la caja y ponerme el colgante, supe que no podría seguir adelante si no era con él. Sin ni siquiera pretenderlo me había dado cuenta de que le amaba por encima de mi misma y estaba dispuesta a todo sólo porque el volviera.
Pero… ¿podría hacerlo?

7 comentarios:

  1. Al igual que todos los demás, me ha gustado mucho este capítulo. ¡Me ha alegrado mucho ver que has escrito el siguiente tan pronto!
    La identidad de Kevin me tiene muy intrigada, sí, sí.
    Un beso ^^

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  2. ¿No se suponía que Chris volvería cuando Ari quisiera? Porque lo cierto es que yo ya la veo desesperadita, ¿eh?
    Tan adorable como siempre, querida Princesa.
    Un beso enorme, y no nos dejes con la intriga mucho tiempo, ¿ok?
    Carlos

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  3. se me hacen cortos los capitulos :)
    que pasara en el nuevo lugar perdido de la mano de dios? la buscara kevin? aparecerá Chris?...todo en los proximos capitulos, que espero que vayan a la misma velocidad que estos :P

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  4. uf ufffff...... dios¡ tendré paciencia .... si tus entradas fueran unlibro...creo que esta noche lo terminaria encantada¡¡ es una historia increible...un besoooo

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  5. si C ya no existe no veo la razon para que ates tu cuello a un fantasma*

    disfruta del viaje que no se sabe que hay del otro lado de la carretera*

    besosdulces*

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  6. Muchas gracias por los halagos, pero os repito que no son merecidos y que, si seguís así, acabaré siendo un ególatra creído.
    Ciertamente me gusta mucho esta historia, así que confío en que no nos tortures dejando mucho tiempo hasta la próxima actualización.
    Ya sabes que te adoro, querida Anaid, a ti, a tus palabras y a tu Diario Plateado.
    Un beso enorme
    Carlos

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