4 de febrero de 2009

Sombras

_Déjame dormir contigo, sólo esta noche_ dijo la niña rubia de cinco años con lágrimas en los ojos.
_ ¿Qué pasa ahora?_ preguntó su hermana sin despertarse del todo.
_Son las sombras, me dan miedo.
_ ¿Las sombras?_ preguntó asombrada_, ¿te asustan las sombras?
_Sí..._ dijo

La joven de diecisiete años perfectamente madura y mayor, que había dejado su niñez en los baúles rosas de las muñecas y en los vestidos de vuelo que le hacía mamá, se sentó en la cama y cogió a su hermana en las rodillas.

_¿Por qué te dan miedo?
_Porque son oscuras, cambian de forma y de tamaño, se mueven y parece que quieren llevarme con ellas_ respondió hablando con una seriedad impropia en una niña tan pequeña.
_ ¿Y crees que la oscuridad es mala?
_Sí_ respondió_. Lo fue contigo.

La joven se quedó sorprendida y miró a la niña a los ojos mientras la luna se filtraba en la habitación desdibujando las formas de la habitación.


_¿Por qué dices eso?
_Porque un día dejaste de jugar conmigo, dejaste de contarme cuentos y de dibujar en la parte de atrás de los cuadernos. Te pusiste los calcetines iguales, me empezaste a gritar y te volviste oscura, una sombra como todas las demás.

La joven de diecisite años se quedó embobada mirando los ojos verdes de la niña que con sólo cinco años sabía más del mundo que ella misma. Su sabiduría infantil era más acertada que sus interminables clases de filosofía y en un segundo la hizo darse cuenta de que ella no era ella. Era el producto de una sociedad que la obligaba a cambiar para ser aceptada en aquel mundo irreal en el que ser un niño grande no es lo que se tiene que hacer.

_No fue la oscuridad la que me cambió, no debes tenerle miedo.
_ ¿Ah no? ¿Entonces las sombras no son malas?
_Cambié por la luz que me cegó cariño_ susurró acurrucando a la niña contra su pecho_. Cambié por el miedo a ser una sombra.
_ ¿Entonces es la luz lo que debe preocuparme?
_No debes preocuparte por nada, por nada en absoluto_ sonrió_. La luz y las sombras forman parte del mundo, debes vivir con ambas y aprender de las dos. Sólo así serás siempre tú misma y no cambiarás nunca.

La niña pareció dormirse y al cabo de unos minutos volvió a hablar en sueños.
_Ya has vuelto a cambiar.
_ ¿Ah sí?
_Ya vuelves a protegerme como quería que hicieras siempre.

6 comentarios:

  1. tener miedo a las sombras es a veces inevitable, yo aún les temo, ...dejar de ser lo que eramos de pequeñas es algo involuntario, aunque es posible guardar en nuestro interior parte de esa esencia, no dejes que nada de haga cambiar, expresas una sensibilidad brutal y a la vez puedo sentir como quieres apartarte del mundo, ...fantástica tu forma de escribir.
    y tiene razón, a veces las luces dañan más que una sombra oscura, ...a veces las luces nos quitan nuestra alma.

    un beso grande.

    ResponderEliminar
  2. O.O Increible...

    A veces la luz te deslumbra e impide que veas el muro contra el que estás a punto de estrellarte..

    ResponderEliminar
  3. Que historia tan tierna!!! me ha encantado!!! Es cierto que cuando crecemos cambiamos para ser aceptados en este mundo en blanco y negro...olvidamos nuestros colores en la mochila del colegio y los vestiditos de princesa los dejamos para los sueños en noches de melancolia. "Hay que ser fuerte", "El/la mejor". Imposiciones que hacen que dejemos de ser nosotros mismos...
    Un besazo!!!

    ResponderEliminar
  4. Si es que como los niños y su gran sabiduría nada.
    Espero no cegarme yo con la luz. Me gusta ser una niña grande, tal y como soy. Aunque sé que hay un uno por ciento de posibilidades de que pase así. Pero ese uno por ciento podría llegar a ser el cien con la suficiente confianza y fe de mi interior. De la niña que hay en mí.

    Un beso:)

    ResponderEliminar
  5. Con diecisiete años aún le falta mucho por saber de las luces y las sombras.


    Un miau

    ResponderEliminar
  6. Yo me paso la vida intentando que las luces no me cieguen, pero a veces me resulta imposible.
    Me gusta mucho este tema, suelo utilizarlo para explicarle a los demás por qué soy "raro".
    Ese miedo intenso a cambiar, a ser una más... Creo que todos lo sentimos alguna vez en la vida.
    Un abrazo
    Carlos

    ResponderEliminar