24 de enero de 2009

Pensamientos de la Estilográfica Gris

Hoy me he puesto a pensar.
Me he encerrado en el ático después de oir los gritos de Danielle sobre mi comportamiento. Decía que estaba cambiada, que me pasaba algo. ¿Podía ser posible que no se diera cuenta de lo mayor que me había hecho bajo la lluvia?
Abrí mi Diario, pero esta vez no me dejé envolver por su magia, si no que cogí la vieja estilográfica gris de mi madre y escribí. Escribí lo que me rondaba la cabeza y lo que pensaba de mi y del mundo

Hoy, sin querer, me he dado cuenta de que hay gente que queriendo verlo todo, no es capaz de pararse a contemplar esas pequeñas bellezas que nos rodean y he decidido que yo no quiero ser así.
He pensado en la cantidad de veces que me he perdido una puesta de sol por querer ver otra cosa que yo creía más mágica.
He pensado en la cantidad de canciones que he buscado y que nunca creí encontrar en la voz de los pájaros.
He pensado en todos los momentos en los que he pensado “voy a ser feliz” en vez de aprovecharlos en llevarlo a cabo.
He pensado en todos los “te quiero” que nunca me atrevía a decir.
He pensado en todas las historias buscando la más bella sin darme cuenta de que esta era mi vida.
He pensado en todas las personas que en algún momento me han dedicado una sonrisa, o una mirada, o un gesto de esos que no se olvidan nunca.
He pensado en lo fácil que es estar triste, pero que, aunque cueste más, es mucho mejor plantar cara a la tristeza y ser feliz.
He pensado en lo duro que es ser como quieres ser y no como los demás quieren que seas. Y me he dado cuenta de que merece la pena.
He pensado en fantásticos lugares que no existen imaginando su belleza sin darme cuenta de lo hermosa que es la vista desde mi ventana.

Sencillamente, he pensado en todas las cosas que me puedo perder si voy demasiado rápido. Porque mi meta no es llegar hasta el fin del mundo, si no disfrutar del viaje mientras lo hago. Disfrutar de los colores, olores y sonidos que envuelven mi camino haciéndolo más llevadero. Caminar viéndolo todo en vez de correr sintiendo tan solo sombras grises que no son nada.


Cuando levanté la estilográfica del papel, las letras brillaron y me dí cuenta, casi sin querer, que era mucho más mágico escribir que imaginar, y que si combinaba las dos cosas, la sensación que me embargaba era un júbilo que la gente sentía muy pocas veces en su vida.
O solo una.

6 comentarios:

  1. Fantástico relato, como siempre :)
    Escribes muy bien, ¿sabes? Y no solo es como hilas las palabras, sino lo bello que tienen de por sí.
    Muchas gracias por los ánimos y un abrazo enorme.
    Carlos

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  2. ¿Sacarte los colores por decir la verdad?
    Voy a tener que empezar a mentirte si no quiero que te pongas colorada y la gente piense mal xD
    Muchas gracias por tu opinión, siempre es bien recibida.
    Un abrazo
    Carlos

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  3. O quizá ninguna, quién sabe.
    Es precioso... Casi se me saltan las lágrimas, de verdad (vale, puede que haya influido un poquito mi absurda sensibilidad del siglo XIX). Y no me había dado cuenta de muchas cosas de las que has escrito (¡Ojo! De algunas sí, ¿eh? ¬¬ xD) hasta que las he leído. Seguramente... debería hacer caso a lo que has puesto. Supongo que servirá.

    Besos :)

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  4. Mucha gente se olvida de disfrutar del viaje, y cuando llegan se dan cuenta de que no están en ninguna parte.

    Un miau, pequeña.

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  5. En ese caso, ¿tenemos un trato?
    A partir de ahora, nos sacaremos los colores mutuamente xD
    Muchas gracias por tus comentarios, son geniales :D
    Un abrazo
    Carlos

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  6. Es genial
    cuanta razón tienes!
    nos pasamos la vida pensando en mañana, en vez de dsfrutar el momento y saber valorar lo que tenemos.
    Vida solo hay una.

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