19 de enero de 2009

Los viernes de Vestido Rojo

Esa tarde no fuí al ático. No podía ir aunque era lo que más deseaba.
Danielle había cerrado la puerta dando voces como siempre, pidiéndo explicaciones al aire sobre si yo crecería algún día o sería una niña siempre.

Pero no me enfadé con ella. Nunca lo hacía los viernes que salía con el vestido rojo. Aquella prenda tan sumamente perfecta que realzaba su figura y la hacía brillar, que transformaba sus ojos cansados de mirar y los llenaba de una curiosidad que yo dudaba que sintiera de verdad. Salía por la puerta de atrás cuando la Nana se había quedado dormida frente al televisor y un choche blanco la recogía.
Danielle sólo se ponía el vestido rojo cuando quedaba con Jack, su "novio", que parecía su sombra y no la dejaba ni respirar, pero ella era tan feliz cuando escapaban los viernes...
Cuando Danielle se ponía el vestido rojo se parecía a mamá. Y me hacía recordarla como quería hacerlo.


Ahora bien... ¿cuándo tendría yo mi
vestido rojo? ¿Lo tendría algún día? ¿Tendría un "Jack" que me esperara en la puerta con los ojos fijos en mí y sólo en mí?
Seguramente no... al fin y al cabo yo siempre sería una niña con pánico a hacerme mayor y a vivir cosas de mayores. Al menos eso dice Danielle, y las hermanas mayores siempre tienen razón.

3 comentarios:

  1. Me encanta, es fantástico. Estoy seguro de que encontrará su "Jack" y su vestido rojo. O a lo mejor verde.

    Espero que tengas razón y algún día entrará la luz en esta vida que ahora se me antoja tan negra.

    Ahora mismo te agrego a mis links.
    Carlos

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  2. Las hermanas mayores siempre se equivocan. Puede que ahora se tenga miedo, pero las personas cambian, y luego el miedo se convierte en otra clase de sentimientos que yo aún no sé identificar...
    Bueno, a lo que iba. Me encantan los viernes (¿Que por qué he dicho eso? ¡Y yo qué sé! xD). Y tu blog, al cual no me han dejado entrar hasta hoy (¡por fin!), no sé por qué. En fin...

    Te sigo :)

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  3. Espero que el aire se lleve consigo toda la tristeza que tengo pegada al alma, a ver, a ver...
    Espero que me dure la decisión de ser feliz, aunque soy muy dado al pesimismo...
    Bueno, no puedo ponerme triste tan pronto, ¿no?
    Mejor hablamos del pedazo de artista a la que le estoy firmando en el blog :D
    No me había fijado en la frase "las hermanas mayores siempre tienen razón". Qué conclusiones más curiosas sacamos de pequeños, ¿no?
    Carlos

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