12 de enero de 2009

El Mar de Plata

No había más que sombras y la existencia de mi ático era un mísero recuerdo sin fundamento.
El diario seguía entre mis manos, brillando con esa luz que sólo es capaz de aportar la magia y te llena de electricidad sin saber cómo ni por qué.

Ante mí se alzaba, infinito, un puente tallado en cristal que se erguía sobre unas aguas intranquilas de un color gris plata que bailaban celebrando mi llegada.
Me quité la ropa y dejé el diario sobre el puente de cristal dispuesta a bailar con aquel mar que tanto ansiaba mi llegada y el sabor de mi piel.

El concepto de tiempo había desaparecido para mí absolutamente por completo y nada me impoedía seguir allí hasta que una voz que no sabía identificar susurró un nombre que yo recordaba como propio...


Reaccioné cuando el diario brilló e hizo desaparecer el puente de cristal y el mar de plata llevándome de vuelta al lugar que tanto odiaba: la realidad.

1 comentario:

  1. Toc-toc
    se puede?
    encontre este lugar y me llamo mucho la atención :)

    A veces los sueños y las fantasías no son mejores que la realidad, porque siempre hay que volver a ella.
    un beso

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