10 de enero de 2009

El diario plateado


Subí al ático donde Danielle guardaba los trastos viejos y tal como imaginaba, la caja gris cubierta de polvo seguía en la misma estantería.

La cogí y me senté en las mantas viejas que aún conservaban el olor de mi madre...


Abrí la caja y el diario estaba allí. Brillando como lo había hecho siempre con aquellos relieves que sólo se veían al trasluz y la extraña cerradura esperándome a mí.

Me quité la pulsera que había encontrado en el joyero roto y encajé la elegante letra plateada que la decoraba en la cerradura.


Entonces el diario se abrió y un brillo plateado cubrió mi ático cegándome durante varios minutos.

Cuando pude abrir los ojos, mi ático quedaba ya muy lejos de allí.


1 comentario:

  1. Letras de plata que conseguían lo deseado.
    ;)
    te quiiiero!

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