_¡¡Aron!!_ gritó Naedra al ver los ojos azul celeste del chico pidiendo auxilio.
Yesshen sonrió.
_ ¿Sorprendida, Naedra? ¿De veras creías que no tenía ningún as en la manga?
_ ¿Y Dara?
_Ella no estaba con el joven aradiense_ sonrió_. Una lástima, daría cualquier cosa por hacerme con los dones de la Dama de la Luz. Pero con él es más que suficiente, ¿no es cierto?
_No puedes saberlo...
_Niña ingenua_ rió de nuevo, sonoramente, haciendo temblar a la joven vestida de gris_. No hay absolutamente nada que yo no seca, y menos de mis prisioneros y de la gente que merodea mi reino.
_Suéltale.
_Ya sabes lo que has de hacer_ dijo seriamete_. Busca a Hyrca y dile que no le amas, dile que nunca podrá amarle que nunca será nada para ti.
_No...
Naedra lloraba.
Las lágrimas se agolpaban una tras otra en sus ojos plateados.
Se acercó a la jaula en la que permanecía retenido Aron y metió la mano por entre los barrotes para acariciar el rostro del joven. Su mano se manchó de sudor y sangre.
Volvió sus ojos hacia la Princesa de Hielo.
_ ¿Cómo sabre que cumplirás tu parte?
_No lo sabrás_ Naedra apretó los puños, furiosa_. En tu mano está arriesgarte.
_Te arrepentirás de todo esto, estate segura de ello.
_ ¿Y serás tú la que me enseñe la lección?_ rió amargamente_. Eres una niña, una niña que solo sabe llorar y matar con flores de plata evitando cualquier sufrimiento.
_Que le vamos a hacer_ dijo recobrando la compostura_, no todos podemos prescindir del corazón para vivir y disfrutar de la sangre ajena.
_Fuera de aquí, Naedra.
_Volveré, Yesshen, no te quepa la menor duda_ tomó aire y la plata de sus ojos se transformó en acero_. Volveré y pagarás por cuanto has hecho.
La joven de gris abandonó el palacio y la Princesa volvió sus ojos y su sonrisa hacia el guapo joven enjaulado.
_ ¿Seguro que no quieres unirte a mí, Aron?
_Jamás..._ susurró a duras penas.
_Respuesta incorrecta.
La Princesa sonrió y uno de sus dedos rozó el rostro del joven que emitió un grito desgarrador ínfimo ante el dolor que la Princesa le provocaba.
_ ¿Naedra?
_ ¿Quién anda ahí?
_Ni si te ocurra fiarte de la Princesa de Hielo.
_Pero Aron..._ respondió sin ver aún con quien hablaba.
_Escúchame bien, porque no te lo diré dos veces. Ella no es de fiar, nunca cumple sus pactos. Si le dices a Hyrca todo eso, ella matará a Aron de todos modos.
_ ¿Y qué he de hacer? ¡Tú no sabes...!
_Lo se, creeme. Se muchas cosas, más de las que debiera. Y se como acabar con ella.
_ ¿Ah sí? ¿Y por qué quieres hacerlo?
_Porque ella me mató
Naedra olvidó que debía respirar mientras una figura intangible iba tomando forma ante ella.
Nueva Nadia: Capítulo 2, parte 6
Hace 11 horas
Naedra, agotada, llegó ante la puerta del inmenso Palacio de Hielo en el que habitaba Yesshen. Muy a su pesar, no había podido impedir la lucha que Hyrca mantenía con su hermano, y lloró amargamente durante su viaje al aparentemente inaccesible Palacio de Kinnash.

